Durante la práctica de mis comunicaciones, tanto en las consultas con animales individuales como en el trabajo con Devas, mi ejercicio está guiado por unas normas éticas que aseguren la máxima integridad en los resultados. En concreto, mi marco de referencia es el Código Ético publicado en 1990 por Penelope Smith, pionera en Comunicación Animal en EEUU.

“Nuestra motivación es la compasión por todos los seres y el deseo de ayudar a todas las especies a comprenderse los unos a los otros, particularmente ayudar a restablecer la habilidad humana perdida de comunicarse libre y directamente con otras especies.

Honramos a aquellos que vienen a nosotros para solicitar ayuda, sin juzgarles, condenarles o anularles por sus errores o su falta de entendimiento sino honrando su deseo de cambio y armonía.

Sabemos que para mantener este trabajo tan puro y armonioso como sea posible es necesario que crezcamos espiritualmente de forma continua. Somos conscientes de que la comunicación telepática puede estar nublada o cubierta por nuestras propias emociones insatisfechas, juicios y críticas, o por la falta de amor propio o hacia los demás. Caminamos en humildad, dispuestos a reconocer y aclarar nuestros propios errores para comprender la comunicación de los demás (tanto humanos como no humanos).

Cultivamos el conocimiento y el entendimiento del comportamiento humano, no humano, y el comportamiento entre especies y sus relaciones, para aumentar los buenos resultados de nuestro trabajo. Obtenemos la educación y/o la ayuda personal necesaria para hacer nuestro trabajo más efectivo, con compasión, respeto, alegría y armonía.

Buscamos sacar lo mejor de cada uno y aumentar el conocimiento hacia la resolución mutua de problemas. Vamos solo a donde se ha solicitado nuestra ayuda, de forma que estén receptivos y verdaderamente podamos ayudar. Respetamos los sentimientos e ideas de los demás y trabajamos por el entendimiento entre especies, no enfrentando un lado con el otro sino caminando con compasión hacia todos. Reconocemos las cosas que no podemos cambiar y continuamos en donde nuestro trabajo puede ser más efectivo.

Respetamos la privacidad de las personas y los animales compañeros con los que trabajamos, y honramos su deseo de confidencialidad”.