Compartir el conocimiento

Durante mucho tiempo me consideré una persona avara en el conocimiento. Quizás sea un poco vergonzoso reconocerlo pero más lo sería callarlo. Tal vez por miedo o por picaresca, en lo espiritual siempre busqué ir un paso por delante de los demás puesto que ahí me sentía tranquila y segura. Lamentablemente en esa tónica me mantuve muchos años y sospecho que aun es posible que de vez en cuando se me caiga un pie dentro del mismo agujero. Todavía estoy aprendiendo.

La idea del camino espiritual como una carrera poco a poco se volvió inconsistente y en mí emergió una urgencia por compartir, del todo “dentro” al todo “fuera”, que provocó que comenzase a buscar la forma de mostrar lo que sabía sin abandonar mi exigencia de perfección. Comencé a compartir pequeños talleres en los que mostrar algunas pinceladas de mi labor pero no sentía que alcanzase la profundidad que anhelaba. Así, sentía la necesidad de acompañar a otros en su aprendizaje pero no acababa de encontrar la forma de plasmar plenamente aquello que yo era y aquello que yo hacía.

En los años que llevo practicando la comunicación animal he ido creando mi propio método, más por necesidad que por ego, aunque me llevó más tiempo del que me hubiera gustado llegar a determinar con claridad en qué consistía exactamente mi forma de comunicarme. Por esto, aun estando decidida a compartir lo que hacía, cuando me sentaba ante el papel me daba cuenta de que no tenía ni idea de cómo transmitir a los demás los pasos para lograr hacer algo que para mí se había vuelto natural.

Probablemente más por pereza que por desanimo, acabé por aparcar la cuestión de transmitir conocimiento y centré mi atención en actividades que manejaba con soltura y que requerían de mí menos compromiso.

Como apreciación, creo que cuando estás caminando por un camino paralelo al que “te toca” la vida busca los medios posibles para mostrarte un desvío que te reconduzca al camino que te corresponde. Si observas con profundidad seguramente encuentres muchas ocasiones en las que la vida te ha puesto delante de los ojos un cartel luminoso marcándote por dónde era ese desvío. Por suerte para nuestra especie, los medios utilizados por la vida para ponerse en contacto con nuestra parte más mundana, suelen ser múltiples y perseverantes hasta el punto de mostrarnos infinitas veces por dónde debemos torcer para llegar a la mejor versión de nosotros mismos.

Es posible que en los últimos años hubiese encontrado muchos carteles luminosos -en ese momento nada sugerentes para mí- y que no hubiera sido hasta hace unos meses que esa llamada de atención tuviese efecto en mí. Un día, trabajando con un perro, conocí a una persona en la última etapa de su vida que después de una vida dedicada al conocimiento acababa de tomar la decisión de compartir las técnicas que conocía; le abrumaba la idea de lo absurdo que resultaría haber acumulado tanto conocimiento si finalmente no lo transmitía antes de abandonar su cuerpo. Ver esa visión sobre su legado me hizo pensar dos cosas: 1) la importancia de transmitir todo lo que sabemos antes de irnos; 2) la certeza de que no hay certeza de cuándo será nuestro último día aquí.

De repente comprendí el verdadero valor de mi misión y la importancia de compartir con el mundo lo que hacía desde lo que yo era, enfocándolo hacia lo que yo sentía. Comprendí que toda mi atención estaba puesta en no repetir algo que ya estuviesen haciendo otros sin ser consciente de que yo, en mí misma, ya era algo único y que por tanto lo que yo hacía también. Así que deseé compartir desde el amor, desde el silencio y la presencia, desde la compasión, y desde la humildad mi forma de sentir a los animales orientado solo a aquellas personas que compartían su vida con animales desde una sensibilidad similar a la mía. Entonces surgieron sin esfuerzo todas las técnicas, prácticas y explicaciones que después compondrían el curso-taller de profundización en la relación con los compañeros animales.

Supongo que toda esta explicación pretende plasmar lo importante que fue para mí haber llevado a cabo este encuentro el sábado y lo transformador -y casi diría que psicomágico- que fue haberlo mostrado al mundo. He aprendido muchísimo de esta experiencia, ha sido realmente hermoso transmitir y acompañar a otros en el camino de conocer de un modo más íntimo a los animales con los que conviven en un formato que no solo define mi trabajo sino mi forma de ser y de vivir: con autenticidad y transparencia (con todo lo que eso implique).

Quisiera agradecer enormemente a todas las personas que estuvieron acompañándome en este inicio de aventura, que confiaron en mí y que abrieron su corazón de par en par para entregarse a recibir y comprometerse a servir a sus compañeros incondicionales. Sois un grupo increíble, ¡me habéis enseñado muchísimo!

Comparto con mucho cariño y gratitud las experiencias que compartieron (compartisteis) al finalizar el taller sobre la experiencia de ese encuentro.

Deseando que nos veamos pronto,
¡Un abrazo fuerte!


Interesante trabajo personal interior y exterior, cómo nos proyectamos en nuestros animales y ellos en nosotros, cómo los sentimos y nos descubrimos sintiéndolos.

Me ha encantado. Al principio me bloqueaba porque cuando medito me entran otras cosas pero fue muy creativo e inspirador, pude conectar con mis perritos.
Muchas gracias Alba.

Ha sido una enorme sorpresa para mí descubrir la capacidad que tenemos de “restablecer” ese canal de comunicación con los animales, en concreto con el que tienes un vínculo, y todo a través de la aceptación, la calma y el amor. Tenemos mucho que aceptarnos, calmarnos y amarnos a nosotros mismos y están ahí ayudándonos si les prestamos atención. Abres los “ojos”, abre tu mente y abre tu “corazón”.
Muchas gracias Alba por ser como eres, estoy tan contenta de haberte encontrado en este mundo. Nos das esperanza. Gracias.

Inmensamente agradecida por el trabajo/amor que produce el conectar con el amor incondicional de mi mascota. Un sueño hecho realidad. Lo recomiendo al 100%. Muchas Gracias Alba por conocerte y esta gran labor.

El taller de comunicación animal me ha aportado calma al poder sentir todo el amor de mi familia perro-gatuna y la alegría de saber que podré seguir comunicando con ellos a diario.

Con sencillez, naturalidad, nos lleva a conectar con nuestro/s compañero/s animales a través del canal del corazón, trasladando amor, calma y comprensión de ellos y de ti con ellos y ellos contigo. Un abrirse a otros de corazón a corazón.

Gracias porque en el taller he confirmado lo que ya vengo haciendo con mi gata desde hace mucho, y sobre todo lo que empecé a hacer hace una semana. Se me ha quedado corto.

Uno de los mejores cursos al que he acudido. Transmite paz, comprensión y ayuda.
Lo recomiendo al 100% y volvería a repetirlo.
Gracias.

El taller de Alba ha sido una experiencia increíble, sanadora, ya no solo para mis animales de compañía sino para mí misma. Recomiendo al 100% esta práctica y contaré con Alba cuando lo considere necesario. Es un alivio saber que hay profesionales como ella.
Gracias!

Ha sido como un remanso de paz y de concretar certezas que ya tenía instaladas de alguna forma en mi ser. Feliz de saber que puedo conectar con mi gata de esta forma tan amorosa. Gracias.

Es una experiencia maravillosa porque te ayuda a comprender mejor a tu familia de 4 patas y también a conocerte mejor a ti mismo, verte como te miran ellos y aceptarte como te aceptan ellos.
Gracias Alba por tanto, eres un regalo del Universo. Que la vida te recompense con tanto Amor como el que das, te lo mereces todo.

El taller me ha llevado a sentir-practicar la importancia de una presencia sentida para cuidar y acompañar a otros seres.

Una experiencia inolvidable, muy recomendable. La confirmación de que estamos unidos por algo más grande que las palabras, los gestos… amor puro, desinteresado, presencia.
Gracias Alba por toda esa pasión y entrega. Gracias.

Para mí supuso un trabajo personal de soltar, sin miedo, y con la seguridad de saber que lo soltado es acogido con Amor. Y ver lo incondicional de su amor, sin ningún tipo de juicio.
Muchas gracias por la experiencia.

Agradecidísima de corazón al universo por haber puesto a Alba en mi camino y tener la oportunidad de hacer este taller de conexión con mi animal de compañía. También agradecida porque a través de este taller he podido escuchar desde el corazón lo que siente mi gatita y lo que me ha enseñado a través de ese sentir.

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