Curiosidades de gatos: los mundos

Algo en nuestro interior nos dice que los gatos mantienen algún tipo de conexión con otros mundos. La mayoría no pueden explicarlo con palabras ni tampoco saben de donde les viene esa certeza, pero de algún modo sienten que eso es así.

Mi experiencia es que, más allá de la intuición que tenga cada uno, cuando las personas se encuentran con situaciones concretas que manifiestan esta verdad les resulta muy impactante. Por mi parte, la vida me ha regalado desde niña experiencias para mostrarme que la realidad sobrepasa cualquier idea mental que pueda hacerme, y eso incluye la capacidad de los gatos para percibir un mundo que para la mayoría de humanos es desconocido e inaccesible.

Me resulta muy curioso la reacción general que las personas suelen tener hacia lo que conocemos como paranormal. Es como si en nosotros hubiera quedado guardada la sensación de otros mundos pero no la información concreta. En relación a los gatos, siento que en nosotros está la certeza de que ellos acceden a otros mundos pero somos incapaces de imaginar y determinar cómo ocurre eso.

En una ocasión me llamaron para consultar a una gata que maullaba a altas horas de la noche muy asustada. Unido a esa situación, la gata llevaba largo tiempo muy enferma pero tampoco parecía decidida a abandonar su cuerpo.

Cuando comuniqué con ella pude ver que, cada noche, la gata percibía en el pasillo de su casa a otra gatita la cual ya había dejado su cuerpo meses atrás. La forma de percibirla era para ella tan nítida y real que sentía mucho miedo, pues le resultaba confuso ver a la gata y no poder, por ejemplo, tocarla. Por otra parte, este tipo de experiencias generaron que ella desarrollase un gran apego a su cuerpo y el miedo a abandonarlo.

Cada noche, ella sentía que el espectro de la gata la esperaba y le urgía a abandonar de forma inmediata su cuerpo. Sin embargo, lejos de conseguir ese efecto, cada vez que se la encontraba se bloqueaba y deseaba posponer su partida todavía un poco más.

Como en todo, hay gatos que llevan estupendamente este tipo de apariciones porque están muy acostumbrados a caminar entre mundos. Por el contrario, otros animales -incluidos también algunos gatos- son mucho más racionales y mentales por lo que no conectan en profundidad con esa habilidad; esto provoca que cuando tocan el otro mundo sienten terror y no consiguen desarrollar un equilibrio sano entre estar en uno y otro mundo.

Haber vivido esto en mí misma toda mi infancia hace que comprenda especialmente cómo se sienten los animales cuando la realidad rompe de un día para otro su concepto de lo que es o no normal.

Recordaba este caso la semana pasada, al consultar con un gato muy asustadizo. La historia de por sí era bastante increíble, pues el gatito había sido trasladado a un nuevo hogar tras la partida de su responsable pero él había logrado escaparse y llegar de nuevo hasta su antiguo hogar en el que fue encontrado dos meses más tarde.

En su primer traslado, le había acompañado también una gatita, su mamá. Con ella tenía una relación estupenda hasta que volvieron a reencontrarse tras esos meses sin verse; para entonces ella se mostró muy territorial con él, y eso fue parte de lo que motivó la consulta. El otro motivo era los maullidos a deshora. Al igual que el primer caso, este gato también se asustaba y maullaba por las noches hasta el punto de trastornar el descanso de toda la casa.

Los animales que regresan a casa después de haber pasado un tiempo en condiciones extremas lo hacen con una visión muy diferente de la vida; a veces pienso que es casi como un viaje iniciático. Este gato, después de su huida pudo conectar en profundidad con otro plano en el que podía seguir viendo a su responsable.

Él se sentía muy apegado a ella y a las sensaciones del plano en el que ella estaba, de forma que se volvió un gato muy asustadizo a esta realidad. Dicho con otras palabras: para que él pueda percibir a su responsable en ese otro plano, necesita poner todos sus sentidos en una frecuencia de mucha sensibilidad, lo que hace que cualquier pequeño estímulo procedente de este mundo tangible sea percibido por él de un modo muy amplificada a causa del excesivo nivel de percepción-atención en la que permanece para no separarse de la presencia de ella.

Por las noches, cuando esas energías sutiles se vuelven mucho más densas, él percibe a su responsable con mayor intensidad, entonces le habla (maullando) para decirle “¡te veo pero no puedo tocarte!”. Si tuviera que trasladar su sensación a nuestro plano diría que sería lo más parecido a ver a través de un cristal.

Todavía nos queda mucho que aprender sobre todo-lo-que-no-se-ve. Si convivimos con animales (humanos inclusive) que temen lo paranormal y deseamos ayudarles a estar tranquilos y relajados ante esa otra realidad, lo primero que necesitamos hacer es abrir nuestra mente para comprender mejor esa otra dimensión. No podemos transmitir calma sobre algo que no conocemos.

Creo que para reconciliarnos con esos otros mundos necesitamos mantener en equilibrio la percepción y la mente. La mente sin percepción hace pobre nuestra experiencia, y la percepción sin mente puede mandarnos a la deriva.

Abrazos.

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