El mensaje intemporal de los Gorilas [próxima charla]

A principios de 2017, como algunos sabréis, publiqué el libro Mensaje de los Gorilas a la Humanidad. Desde el primer encuentro que mantuve con los gorilas sus palabras han permanecido presentes -y latentes- en mi vida. Aun así, habiendo tenido la oportunidad de seguir hablando posteriormente con ellos en varias ocasiones, el libro continúa emanando en cada página algo especial.

En estos años he releído el libro muchas veces, y cada vez que lo vuelvo a leer su mensaje me toca, me emociona, me incomoda, me transforma y, sobre todo, me sorprende.

Precisamente estos días mientras releía algunos fragmentos, reafirmaba una vez más ese gran misterio escondido entre sus páginas que hace que me resulten siempre frescas y nuevas. Siento que aquellas palabras que los gorilas compartieron conmigo son y serán, al menos durante un tiempo, intemporales.

En aquel momento, hace tres años, la vida en el planeta no era ni de lejos lo que estamos viviendo ahora y, sin embargo, en las primera páginas me encuentro frases tan “al día” como esta:

¿Qué tipo de vida esclava tenéis que ni siquiera os permite abrazar a vuestro hermanos?

En aquel momento, los gorilas explicaban ese recelo de nuestra especie a abrazar abiertamente a la panadera o al frutero con quien nos cruzamos cada día. Hablaban también de la importancia de aprender a sonreír a nuestra especie antes de intentar salvar a otras especies del planeta. Del amor y de la compasión, pero sobre todo del compromiso de asumir un camino de vida diferente.

Explicaban, con detenimiento, la amenaza que supone para este planeta nuestra especie y las consecuencias que tienen y tendrán para todas las formas de vida las acciones tomadas por aquellos que viven en la oscuridad. En relación a esto, hay una frase -de las pocas que he recordado desde el comienzo de mi relación con ellos- que dice así:

El ser humano genera problemas que no puede manejar.

Cuántos momentos de reflexión profunda me han regalado con su discurso sobre la libertad innata de todos los seres. En sus palabras, a veces con más párrafos entre líneas que líneas escritas, pareciera en ocasiones que hablen más del ser humano que de esas otras especies encerradas en zoológicos. Tal vez era necesario un momento vital como este para reflexionar con detenimiento sobre nuestra propia libertad empezando, por ejemplo, con una frase como esta:

Si comprendéis vuestra libertad lucharéis por la libertad del resto de seres.

¿Sabemos acaso qué es ser libre? ¿Qué significa realmente para nosotros la libertad? ¿Nos sentimos libres hoy?

Como he comentado otras muchas veces, aquellos mensajes recogidos en el libro cambiaron mi vida y la continúan cambiando todavía a día de hoy, precisamente transformando mi camino hacia movimientos que me hicieron y me hacen cada vez más libre, física y emocionalmente. Quizás por esto, es tan importante para mí compartir el regalo que me hicieron durante aquellos encuentros, extender su mensaje a donde me sea posible y colaborar de esta forma singular con la protección del planeta, de los gorilas y, con ello, de todas las formas de vida, incluida también nuestra -a veces molesta- especie.

Reflexionando estos días, me daba cuenta de que a pesar de los años todavía no he encontrado la forma de presentar correctamente el contenido del libro. Siento que cualquier cosa que diga no hará merecimiento de lo que contiene y que además corre el grave de riesgo de caer en una interpretación basada en mi experiencia que llene de impurezas el mensaje original recogido. Aun así, no puedo evitar arriesgarme.

Como os adelantaba a principios de semana, desde Voces Unidas me han invitado a compartir el mensaje de los Gorilas, y he tomado con gusto el reto de intentar una vez más encontrar la mejor forma de transmitir algo para mí tan grande, tan bello y de tanto respeto. El encuentro será el martes 16 de junio, a las 17h en Zoom, hora peninsular (España).

Puesto que el encuentro se compartirá por Zoom, quien desee estar por favor que contacte conmigo por privado para facilitarle el enlace de acceso a la sala. Me encantará y alegrará el espíritu que podáis estar acompañándome en algo que, a pesar de ser tan público, continúa siendo una parte tan íntima de mi vida.

Decido exponerme una vez más y compartir con todos mi visión de aquellos mensajes, poniendo de manifiesto que siguen siendo palabras nuevas, que siguen siendo un aliento para nuestra especie y que sigue habiendo una urgencia -cada vez mayor- de que nos movamos y hagamos un cambio real en nuestra forma de vivir y de relacionarnos con la vida que nos rodea.

Grandes abrazos, ¡y a brillar!

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