El sentido de la vida cuando se pasa amando

De algún modo, tanto las experiencias personales como los encuentros que voy sumando con los animales (domésticos o Devas) me llevan últimamente a la conclusión de que, hayamos venido a lo que hayamos venido a esta vida, existe una realización muchísimo más profunda por encima de todo eso que se da cuando nos abrimos a pasar ese regalo de vivir amando.

Muchos animales -humanos o no- sienten esa tendencia natural a amar, a compartir, a ayudar o acompañar, pero no todos se atreven a llevarla a cabo. Todavía me resulta curioso observar que ese freno que nos ponemos, los miedos e incluso los juicios, no solo son comunes a nuestra especie sino que otros animales que nos acompañan, por la suma de las circunstancias no siempre logran experimentar el amor y la entrega en plenitud.

Esta semana realizaba una comunicación con una gata que abandonó este plano hace tiempo la cual compartió una conclusión sobre su vida que me enterneció especialmente. Tras una vida larga e intensa -dieciséis años en concreto…- transmitía que no solo sentía que el miedo la había privado de haber estado más entregada con los demás, más presente, más “amando”, sino que también se daba cuenta que había sido la enfermedad la que le había enseñado lo que para ella significaba hoy el objetivo profundo de vivir: amar. Amar desde la entrega hacia los demás, desde esa presencia hacia los demás más allá de simplemente amarse a uno mismo o amar las circunstancias que nos rodean.

Lo que me parece realmente maravilloso es que descubrió lo hermoso que era amar y el sentido tan profundo que daba a la existencia esa entrega cuando se dio cuenta de que otra persona estaba dispuesta a amarle de esa forma tan profunda. No solo sintió gratitud hacia la entrega que el otro (en este caso su responsable) le hacía sino que sintió deseo de amar ella del mismo modo a los demás.

A veces necesitamos encontrarnos con la entrega desbordante de otros, con el amor desmedido de los demás para recordar la gratitud y realización que revierte en nosotros el hecho de dar, de estar ahí presentes y entregados para los demás, sin desear nada más, ni esperar recibir, simplemente disfrutando de la magia de esa entrega. Como dije en otras ocasiones, a través de ese amor tenemos la oportunidad de plasmar esa sociedad, esos valores, que deseamos ver en los demás.

Con el permiso de su responsable (y mi enorme agradecimiento) os dejo esta transcripción para invitaros a seguir amando, para estar en contacto con ese significado profundo de vivir -común a todos lo que aquí estamos-, más allá de nuestras pequeñas misiones por grandes que nos parezcan a veces.

Como reflexión, ¿qué es lo que da un significado profundo a tu vida?

Recibe un gran abrazo.

Kensho.

Comunicación con Bimba, sobre el sentido de vivir

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