Encuentro: Meditación con Caballos

Cuando empecé a comunicarme con los animales comprendí que, principalmente, eran necesarios dos requisitos: tener una clara convicción de que la comunicación era posible y disponer de un vasto silencio interior para poder oír. Así comenzó toda una etapa de escucha activa, de presencia, en la cual los animales eran (y son) los maestros y yo la aprendiz, de manera que, como buenos maestros, solo hablaban cuando yo estaba preparada. ¿Y cuándo parecía estar preparada? Cuando era capaz de permanecer en un profundo silencio, atenta pero sin expectativa.

Con el tiempo, mi propósito fue mejorar esa escucha, por lo que poco a poco transformé la escucha activa en una escucha amorosa. Comprendí entonces que no solo se trataba de oír lo que los animales tenían que decir (desde una actitud curiosa y hasta puede que algo egoica), sino que todos nos beneficiábamos cuando me sentaba delante del animal desde el amor, acogiéndolo todo. Para mí sorpresa, al abrirme con ese amor a acoger al otro en todo lo que era me di cuenta de que, no solo el otro me acogía del mismo modo, sino que también yo era acogida por mí misma en todo eso que ya era.

Tal vez por todo esto sienta que la comunicación que ocurre entre los animales y yo es en realidad algún tipo de meditación silenciosa activa, en la que la base es estar presente, escuchar y no-esperar. Así, aunque durante años hubiera practicado muchos tipos de meditación distinta, cuando comencé a practicar intencionadamente la meditación sentada en silencio (que como bien indica el nombre consiste en sentarse “solo” para estar en silencio…) tuve la sensación de re-encontrarme con la esencia primera de lo que para mí había sido la comunicación animal: abrirse a escuchar y dejar de interrogar.

El tiempo avanza y, esa meditación comunicativa (y a la vez tan silenciosa) junto con la meditación sentada hace que, cada vez más, el momento presente se haga “realmente presente” en mis tareas del día a día, llenándolas de esa misma actitud de escucha, apertura, y no-esperar. Por esto, siento que toda la etapa que viene ahora por delante se plantea precisamente desde ese Silencio, esa Presencia, y esa Escucha Amorosa integrada, cualidades que para mí han llegado a base de Gratitud, pero no desde la gratitud que nace de la mente (la que recita “gracias por esto, por aquello”…) sino por aquella que surge de vivir en un estado de Gracia permanente que hace que todo lleve de por sí el brillo del agradecimiento: el reconocimiento de que todo pertenece a lo divino, lo que incluye al que escucha pero también al que habla.

¿A dónde quiero llegar hoy con esto? Pues bien, desde hacía tiempo tenía ganas de colaborar con el proyecto Caballos Cima de Vila, pero por unas circunstancias u otras no había sido posible hasta ahora. Aun así, cuando esta vez me planteé nuevamente qué es lo que podía yo aportar a esta iniciativa -y que cumpliese estos tres requisitos: que fuese bueno para los caballos, para mí y para todos los asistentes-, tras barajar varias ideas, lo que finalmente me resonó fueron estas dos palabras que representan tan bien lo que hoy soy: meditación y animales.

Meditación con Caballos

Convocamos un encuentro cuya finalidad es meditar en la naturaleza, en un lugar hermoso, con el privilegio de estar siendo acompañados por los caballos que actualmente conforman el proyecto. Como venía introduciendo más arriba, siento que el gran objetivo para este día es el de compartir silencio y presencia, sin más deseo.

Esto me sugiere que, a veces cuando en casa hablamos sobre la meditación del silencio, con frecuencia comentamos la sensación de plenitud “extra” que sentimos los días que podemos hacerla en la naturaleza (ese misterio que tiene la tierra que parece volverlo todo más coherente…). Hoy pienso que, si además de meditar en un entorno natural, tenemos la oportunidad de hacerlo rodeados de caballos probablemente la sensación sea de “extra plus”.

Pero bien, la idea no solo es meditar y estar, que de por sí ya es maravilloso, sino compartir con los animales esa escucha amorosa de la que hablaba al principio.

Me gustaría que este encuentro fuera una ocasión para que cada uno pueda experimentar por sí mismo lo que es compartir el silencio con caballos. Mi objetivo es guiaros para que podáis abriros a escucharles de manera amorosa: que podáis sentirles y recibir de ellos las sensaciones o certezas necesarias para vuestros propósitos vitales, sin unos mínimos y unos máximos, solo por el gusto de compartir ese amor. Se trata de entregarles nuestra presencia amorosa, que nada espera, y a la vez permitir que fluya de ellos hacia nosotros todo aquello que deseen transmitirnos para nuestro crecimiento como seres individuales y, por tanto, para la mejora de nuestra especie. ¿Por qué así? Porque la mejora del ser humano como especie conlleva a la mejora de todos los seres de este planeta, y eso es algo que les implica directamente.

Por ir finalizando… Siento que esta actividad inaugura esta nueva etapa en la que me encuentro dentro de mi labor, que es la de cada día intervenir menos de manera activa y estar más en el acompañamiento de forma que sea el otro (de la especie que sea) el que llegue a su propia respuesta, a su propio conocimiento. Por esto, quizás el gran objetivo de este encuentro es que podamos sentir el Silencio no para buscar respuestas sino para permitir que la Presencia nos arrope, pues solo desde una sensación amorosa de recogimiento podemos encontrar sentido a nuestras propias respuestas, con humildad, porque nada somos, y con gratitud, porque aun no siendo nada lo tenemos todo.

Con mi deseo de compartir con vosotros este día, os dejo aquí toda la información necesaria:

Dónde y cuándo es este encuentro

El encuentro lo haremos en San Adrián de Calvos (Fornelos de Montes), en donde actualmente se encuentran los caballos del proyecto Caballos Cima de Vila. Será el sábado 29 de Junio a las 18:00h, y la duración aproximada es de dos horas.

Aquí tienes las coordenadas del lugar, aunque si lo necesitas te la compartimos por wasap (644 755 535): 42º20’04.0″N 8º30’41.2″W

Cuál es el coste de esta actividad

Para esta actividad hemos sugerido una aportación mínima de 10 euros por persona. Recordad que se trata de una actividad benéfica por lo que cada uno puede reflexionar de manera consciente lo que le aporta esta actividad y hasta dónde puede colaborar con el proyecto.

Qué necesito llevar

Es necesario que acudas con una libreta y un bolígrafo puesto que estaremos recibiendo sensaciones, ideas, certezas, emociones… que será interesante que recojas por si después te apetece reflexionarlas o para, si lo deseas, compartirlas con el grupo al finalizar.

Además te recomendamos que acudas con el material de meditación que consideres para que te sientas lo más cómodo posible: sombrero, esterilla, cojín, mantita… Ten en cuenta que esta actividad se desarrolla al aire libre.

Qué más necesito saber

Para este encuentro es necesario reservar previamente. Aquí tienes el teléfono para hacerlo, 644 755 535.

Por último, comentarte que a los caballos les encantan las zanahorias y las manzanas, así que si quieres puedes llevarles un cariñito de bienvenida 🙂

Un abrazo enorme.

Os amo.

Share this Post!

Related post

0 Comment

Leave a Comment

Your email address will not be published.