Mensaje del Deva de las Gallinas – La explotación animal

Hoy ya podemos comprender que los animales tienen capacidad para sentir emociones que hasta ahora creíamos “solo nuestras”.

Al realizar una comunicación con animales de ganadería, destinados a su explotación para el consumo humano, lo previsible sería encontrarnos emociones como la tristeza, la angustia o el miedo. Sin embargo, en este encuentro con las gallinas lo que prima es la desesperación.

En mi casa, durante muchos años se criaron gallinas para comer sus huevos y, posteriormente, para alimentarnos de su carne. Hoy, por primera vez, soy plenamente consciente de cuántas vidas dieron, cuánto sufrimiento soportaron por nosotros y cuánta alegría nos dejaron sin nosotros apreciarla. Siento no haber podido ver en sus corazones entonces y agradecerle su contribución.

Pensando sobre esto, recordé que en el mindfulness se anima a, antes de comenzar a comer, hacer un repaso de agradecimiento a todo lo que ha intervenido y hecho posible que el alimento llegue al plato. Entonces me di cuenta cuánto más necesaria ha de ser esta práctica si lo que vamos a ingerir son animales.

Creo firmemente que, si se hiciese un repaso exhaustivo del proceso que ocurre entre que el huevo se convierte en gallina y la gallina se convierte en pechuga de pollo a la plancha, el consumo de nuestros compañeros animales descendería notablemente.

Respecto al tema de los huevos… Aunque no es habitual que consuma huevos (y si lo hago siempre son de “gallinas felices”), esta comunicación me replantea hasta qué punto mis hábitos están favoreciendo a este tipo de explotación. Esta es una reflexión que dejo sobre mi mesa.

Deseo que, a pesar de las notas tristes, podáis sentir su alegría y su esperanza de ser libres.

Un abrazo 🙂

[Tras presentarme se muestran ante mí varios tipos de gallinas, todas de plumaje brillante, preciosas e imponentes].

Como especie, ¿cómo os sentís?

Atrapadas. Antes éramos libres y felices, ahora vivimos atrapadas por el ser humano. El humano nos hace daño…

Las gallinas eran poderosas cuando eran libres.

¿Cuando habláis de daño os referís a las explotaciones avícolas?

Sí. Para vosotros no somos más que carne, no nos veis como iguales. No importamos a nadie.

¿Os referís de nuevo a los humanos?

Claro.

¿Cómo podríais liberaros de eso?

A través de ti y de gente como tú.

Sufrimos mucho, mi especie sufre. No sé cómo hemos podido llegar hasta aquí…

Como guía de toda la especie, ¿cómo puedes ayudarles tú?

Yo sufro. No sé qué decirles, no sé a dónde llevarles, estamos tan sometidas…

Nadie nos valora. “Son sólo gallinas”, decís… Duele tanto…

Tal vez puedas poner esperanza en sus corazones.

¿De qué forma? Ya no pueden creer en nada. Son generaciones y generaciones que nacen y mueren en el mismo sitio, sin vivir nada más.

Tienen miedo, el miedo está muy dentro de la especie. Antes era por el lobo, pero ahora es el ser humano… Nadie puede luchar contra eso.

Mi especie no apareció para esto.

Cuánto dolor siento en vuestra especie… Esperaba encontrar sufrimiento pero aquí hay mucho más, hay desesperación. ¿Habéis perdido la esperanza?

Todavía existen algunas de mis hijas libres, pero no puedo alentar a toda una especie solo con eso.

Me he equivocado, nos equivocamos acercándonos al humano. Nos daban de comer y nos fuimos dejando… Yo confiaba.

Pero aún cuando vivíais en las casas y se os alimentaba era con la intención de luego mataros y comeros.

Era distinto a lo de ahora, entonces cumplíamos una función. Servíamos a la Tierra, había gozo, disfrute, libertad antes del fin… Éramos compañeras, todavía podíamos vivir una vida digna con nuestra familia y allegados.

¿Con el resto de gallinas?

Sí, con gallinas y otros animales, incluso con el ser humano a veces.

Y, ¿qué opináis acerca de los que viven hoy con gallinas en sus fincas?

Nos utilizan, primero por los huevos, después por la carne y también para traer más gallinas a la Tierra. A quién le interesa una gallina…

Esa desesperanza de sentir que no importáis, ¿es en cuanto al humano o a otras especies?

Respecto al ser humano principalmente, el resto se ciñen a su papel.

¿Te refieres al resto de animales?

Sí, el resto van acorde al camino de Dios, pero vosotros los humanos… lo tenéis todo. Creéis que podéis manejarlo todo pero no se puede someter a un hermano, no como vosotros lo hacéis.

Os dimos nuestra alegría, nuestra confianza y nuestro amor, y aun así para vosotros no somos nada. ¿Cómo voy a poder ayudarlas?

Para los que quieren seguir comiendo gallinas…

[Interrumpe] ¡No lo necesitáis! Ni a las gallinas ni a ningún hermano animal. ¡Liberadnos ya! Mi especie ya os ha servido suficiente. Ahora se merecen ser libres.

Hasta dónde queréis llegar…

No me imagino la mancha tan grande que puede estar dejando esto en vuestra especie…

De dolor.

Tú nos amas, ojalá ellos nos amasen y nos viesen como tú. Sois tan pocos y ellos tantos…

Ojalá pudiese ver a mis hijas libres. Sufrimos tanto…

[Siento su tristeza y su desesperación].

Supongo que te entiendo. Quiero creer que el ser humano está entrando en una era de consciencia, de comprender, y que con el tiempo la situación poco a poco cambiará.

Quién lo sabe, yo no lo sé.

Sobre aquellos humanos que tienen las gallinas en sus casas, en sus fincas, que las tratan como a iguales y que aprovechan sus dones (como los huevos y el abono), ¿qué opináis de ellos?

Nuestros huevos son nuestros. El abono no importa.

Pero puede haber un equilibrio de compartir, ¿tal vez de dejaros la mitad de los huevos a vosotras y comer nosotros los otros?

Nosotras podemos compartir pero sino es esa nuestra única función.

Mi especie necesita sentir que es valorada, que importa y que tiene un lugar en la Tierra más que para alimentar al ser humano.

¿Y cuál era vuestra función en la Tierra antes de ser explotadas por el humano?

Ser hijas de Dios, simplemente. Comíamos aquí y allá, abonábamos la tierra, éramos libres. Vivíamos juntas y nos protegíamos unas con otras.

[Muestra un grupo de gallinas acurrucadas juntas sobre un monte húmedo].

Estábamos en el camino de Dios, ahora no sé en dónde estamos.

¿En qué momento perdiste la esperanza?

¡Yo no he perdido la esperanza! Pero desespero… Nuestra única herramienta es fluir, esperar y ceder, pero a dónde nos ha llevado eso…

¿Cuáles son los valores o cualidades que crees que puede enseñar una gallina al ser humano?

El trabajo y la honradez. Aprender a amar y a abonar la Tierra, en todos sus sentidos. Cuidar de la Tierra, agradecer lo que ella nos da y devolvérselo con nuestro esfuerzo y entusiasmo.

¿Con entusiasmo?

Claro, revolvemos la tierra aquí y allá para que respire con nosotras. Si tenemos miedo porque oímos al depredador, nos asustamos y paramos un momento pero pronto volvemos a trabajar y a devolverle lo suyo a la Tierra.

Solo vivimos para la Tierra. La gallina no piensa en sí misma como lo hace el humano, el perro o el caballo, la gallina piensa en el bien superior y se enfoca y trabaja para ello.

Ahora mi especie se frustra en una jaula. Es horrible.

No lo compréis, no lo consumáis, solo hay dolor ahí…

Devolvednos la libertad.

Supongo que no depende de mí…

¡Pero tú puedes hacer mucho!

¿Qué mensaje podríamos dar a aquellos que os tienen en sus terrenos en libertad?

Gracias. Sois vosotros los que liberáis a mi especie y sois vosotros lo que me dais motivos para seguir manteniendo la esperanza en el ser humano y para poder brindar esperanza como aire fresco para mis hijas.

Cuando las veo libres me vuelvo libre, e intento llevar esa libertad a los corazones de aquellas que no corren tanta suerte. A las que están en granjas intento darles esperanza pero han dejado de oírme hace tiempo. Ya solo se oyen a ellas y a su miedo, es horrible. No os comáis ese dolor.

Eso me recuerda que comer esa carne llena de tanto sufrimiento solo puede traer al ser humano más sufrimiento, ¿es así?

Sí, y eso os aleja del amor, así que os aleja de Dios.

Dejadnos volver a ser libres.

Quiero compartir con vosotras algo que me ocurrió con Perla (una perra con la que conviví en mi infancia y que hace ya muchos años abandonó su cuerpo)…

[Interrumpe] Ya lo sabemos. Lo que vas a contarnos está en la memoria de la especie, todo lo que nos ocurre está en la memoria de nuestra especie.

Aquello no importó… Ella las amaba, las amaba de verdad. No quería matarlas, las quería como a sus hijas. Aquello estuvo bien porque ella lo necesitaba. Tenía el corazón muy grande y ellas la comprendieron.

(La anécdota a la que se refieren fue la siguiente: Perla, el día que mis padres la separaron de sus cachorros, cogió a varias gallinas para meterlas en su regazo, pero las tenía tan lamidas y escondidas que algunas murieron asfixiadas ese día).

Mi sensación en general con las gallinas ahora mismo es de tristeza…

Las gallinas son alegría, independencia, trabajo… esos también son nuestros valores, así que empápate de ellos. Ahora os cuesta verlo pero debéis recordar…

Habéis quitado la alegría de nuestras almas al meternos en esos criaderos y mataderos, pero todavía quedan pequeñas hijas que viven libres, acompañando al ser humano. A esas podéis observarlas para recordar el buen hacer.

Observad a las gallinas para aprender de la fe y la constancia.

Las gallinas que viven en vuestras casas son pura compasión. Saben que están siendo alimentadas para obtener sus huevos y su carne… pero aun sabiéndolo esperan un cambio, ¡porque ven vuestro amor! Os brindan su alegría y sus dones porque por encima de todo valoran su libertad.

Hay tanto amor en ellas… solo tenéis que observarlas. Podéis liberarlas en vuestro corazón, con vuestro amor y, de ese modo, yo liberaré a mi especie.

Transmitiré vuestro mensaje.

Gracias.

Ayúdanos a traerles luz.

Son vuestras hermanas, tan dignas de la Tierra como vosotros. Hay sitio para todos, Dios tiene amor para todos… Haz llegar nuestras plegarias y libéranos.

Siento el daño que os hacemos, siento el sufrimiento que pasáis y siento la contribución que yo pueda estar haciendo a eso…

Mi especie no tiene rencor, así que no hay nada que perdonar. Solo deseamos ser libres.

Gracias.

[Me acarician, me abrazan y se van].

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4 Comments
  1. José Manuel Docampo Riveiro 3 septiembre, 2016 at 21:14 - Reply

    Grazas e máis pertas abelleiras.

    • Alba Kensho 3 septiembre, 2016 at 21:25 - Reply

      Venlle moi ben ás galiñas o “deixar fluir” das abellas 🙂

    • Ilda Amoedo 4 septiembre, 2016 at 12:41 - Reply

      Bueno, as nosas galiñas ainda non son totalmente libres e collemoslle os ovos, pero, amor e aprecio si que reciben. Cando chegamos o galiñeiro veñen correndo e acachápansenos encima dos pés para que as collamos e lle demos mimos e cariñas, cousa que nos encanta, son tán suaves…

      • Alba Kensho 4 septiembre, 2016 at 13:14 - Reply

        Si! Eu creo que é posible un equilibrio, un intercambio do resguardo e a comida segura a cambio de parte dos seus dons, con amor e respeto non vexo porque non… as galiñas das Cortellas véselles felices 😀 con eses cariños tedes á oportunidade de limpar unha esquiniña da mancha que leva a súa especie, e iso é fantástico!

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