Mensaje del Deva de las Salamandras – La Toma de Decisiones

Finalizaba el año con muchísimos cambios y en estos momentos, casi tres meses después, continúo inmersa en muchas decisiones. En relación a esto, hace diez días me encontré con varias salamandras en un tarde lo cual me hizo plantearme que tal vez algo sobre todos esos procesos abiertos que no estaba comprendiendo bien.

Ahora que ya puedo hacer algo de balance, me parece increíble la cantidad de decisiones que he tomado en esta última semana a raíz de este mensaje, no solo en número sino en relevancia. Siento que en realidad ha sido como dejar un voto de confianza en la vida para, más que decidir yo de forma activa, permitir a la vida que decidiese por sí misma lo mejor para mí.

Me siento plena, satisfecha y expectante. Ahora está ante mí el tiempo de materialización de esas decisiones pero de algún modo siento que ya está todo hecho y que se trata simplemente de acompañar a esos cambios, continuando en la tónica de la última época: vivir más desde la observación que desde la acción.

Poco a poco, como el mar que entra en calma, este poso se está asentando, integrando los resultados y todo lo que está por llegar. Con esta sensación os dejo su mensaje para que disfrutéis de esas palabras que siempre son aliento sea cual sea la vivencia de cada uno, con el deseo de seguir cambiando, avanzando.

PD. En este mensaje he decidido suprimir algunos fragmentos por el tipo de información compartida, estos intervalos están señalizados en el texto para que sea más sencillo de seguir. No obstante, el contenido ha sido adaptado para que sea comprensible para todos sin tener que compartir información especialmente personal o que pudiese comprometer a otros.

Gracias a la vida, a Dios, por seguir insistiendo en acompañarme,

Y un enorme un abrazo.

Quería hablar con vosotras sobre algo que ocurrió este fin de semana y, mientras revisaba los últimos mensajes, me di cuenta que desde que comenzó el año no escribí nada formalmente con los Devas por lo que ¡este mensaje también inaugura el año!

El caso es que el sábado nos encontramos con cuatro salamandras. Lo curioso es que cada una apareció en una circunstancia diferente: una en un hoyo, dos en una camino (una de ellas muerta), y la otra en casa, la cual se salvó misteriosamente de ser atropellada… ¿Por qué tantas de repente y de esa forma?

Qué quieres saber exactamente.

Pues por qué decidisteis aparecer en ese momento y que queríais decirme con eso.

Transfórmate… Es momento de ser agua, de fluir y transformarse a la forma del río.

Mmm…

Viene ante ti un surco de río muy estrecho y es importante que amoldes tu forma para poder pasar por él sin dañarte. Has de ser elástica, flexible, y adaptarte a las circunstancias que la vida te vaya poniendo, sin drama por si el río es más ancho, más estrecho… porque lo importante es que sigues navegando en él.

La metáfora es verdaderamente bonita, pero no sabría bien en la práctica a qué te refieres.

Las circunstancias que te rodean están a punto de resentirse y es necesario que estés preparada para el cambio.

Eso asusta un poco, de hecho considero que en estos meses ya he hecho un gran cambio, no me encanta la idea de que se avecine todavía algo mayor…

Tómalo como una prueba de fe, si sales airada de todo esto lo demás se mostrará muy fluido.

Me siento bloqueada ahora, y quizás algo triste.

Este es un momento para reafirmar si en realidad estás en calma dentro de ti, si estás orgullosa y satisfecha de cómo has hecho y estás haciendo las cosas. Tómate estos momento como un instante para la revisión.

¿En cuanto a algo en concreto?

En cuanto a todo.

¿Estás siendo coherente ahora mismo?

Siento que en donde hay mayor incoherencia quizás sea ante una decisión en concreto… que en realidad me apetece y siento hacerlo ya pero siento miedo por las reacciones de otros.

[Se me acelera el corazón y siento presión en el pecho.]

Me da tristeza esta sensación, supongo que es cómo estoy yo por dentro, ¿no…?

Sigues pretendiendo ir por la vida sin dañar a otros pero eso no es posible, estás interconectada a un sistema de vida muy complejo, ¡muchísimo! Y cada paso que das, cada vez que respiras, otros son heridos. Cada vez que pisas la hermosa hierba hay ahí un universo pereciendo, y cada vez que te alimentas, aunque lo hagas con vegetales, sigue habiendo seres afectados que pierden su hábitat u otras consecuencias que no llegas a imaginar… Pues con los humanos ocurre algo similar, decidas lo que decidas tus decisiones siempre estarán afectando a otros.

Supongo que somos muchos los que anhelamos no dejar huella…

¿De qué sirve vivir si no te mueves nunca? ¿Cuál es el sentido de la vida si no caminas? Las huellas se hacen caminando, y hace falta caminar para entender el verdadero significado de estar aquí.

Vive.

Lo curioso de esto es que siento que cuanto más vivo por mí, es decir, cuantas más decisiones y más movimientos hago a mi favor más urgencia siento de seguir haciendo pasos, como si uno llamase al otro, pero también me paraliza ver cómo se puede apreciar todo eso desde fuera.

¿Y quién tiene el problema ahí?

Desde luego yo, por importarme.

La vida, Dios, nos hace regalos constantemente, seamos más o menos conscientes de ello. Siempre juega a nuestro favor, nos mima a diario, y nos pone alfombras de flores allá en donde pisemos. Sin embargo y a pesar de ello, los humanos tendéis a buscar la roca por no sentiros dignos de pisar las flores o por no querer estropearlas, ¡pero las flores están ahí para eso! Para ser disfrutadas, y no solo desde la contemplación sino también desde la acción.

[…]

El dinero solo es dinero.

El dinero es tiempo… y yo respeto enormemente el tiempo de los demás.

Permite a los demás entonces que decidan qué quieren hacer con su tiempo.

Si te ofrecen ayuda tómala. No es coherente que busques manifestar un mundo de cooperación y consciencia y después no te permitas ser ayudada por otros. No le des más valor del que tiene, ¡no llegas a comprender las deudas que el otro salda cuando da!

[…]

Si una persona se siente acorralada, como cualquier animal acorralado, será imprevisible. Si eso ocurre dad espacio para que la persona se relaje y cuando vuelva lo hará de forma más apacible.

[…]

A veces hay vínculos en los que mantener el equilibrio no es posible durante un tiempo. No temas al paso del tiempo como un empeoramiento sino al contrario, pues hay momentos en los que hace falta distancia, respirar con soltura para después poder volver a coger aire y compartir el mismo espacio, cuando todo está tranquilo. Para que esto se de es necesario no sentirse acorralado.

Supongo que esa sensación de acorralamiento vendrá por cómo yo trato al otro.

Sí, el otro se siente presionado por ti, porque exiges demasiado y se te percibe como demasiado perfecta.

¿¿A mí??

Para el otro sí, y por eso se enfada y le hace sentirse mal.

Entonces qué se supone que debo hacer.

Silencio. Debes tomar silencio y sonreír. Sé amor, sé ese amor que quieres ver en los demás.

A veces temo que se malinterprete ese amor como lo que no es y por eso ante ciertas situaciones me siento bastante rígida.

No niegues a nadie tu sonrisa. Sé esa sonrisa para el mundo, si esa cara amable está en ti muéstrala. Eso os dará felicidad a ambos y permitirá al otro salir de donde está.

No sé en la práctica cómo daré hecho con eso, pero lo tengo en cuenta.

[…]

Creas unas ideas muy carentes cuando en realidad lo tenéis todo, absolutamente todo.

El anhelo no puede frenar la acción. Está bien tener sueños, deseos, proyecciones… pero eso no nos puede frenar de vivir ahora, especialmente cuando tenemos unas condiciones que ya nos permiten ir caminando.

¿Crees que retirar ese peso sobre un proyecto ayudaría a consolidarlo?

Dejar de sentirlo como algo necesario e imprescindible permitirá que las cosas ocurran de un modo natural, más sencillo y al momento y en la forma en que deban ocurrir. No tengas prisa en eso.

[…]

Solo piensa esto: si te fueses a apagar en tres meses, ¿decidirías igualmente posponer esa decisión?

Por supuesto que no…

Pues ahí tienes la respuesta a si este es o no el mejor momento.

[…]

Cuanto pesan todavía algunas personas en todas tus decisiones…

[Silencio.]

No sé qué decir, solo sé que de hacerlo de otro modo me siento egoísta y con la sensación de estar ocasionando un dolor que podría evitar.

Un día te dijimos que tu vida debía entrar en una maleta.

Caray, pillaste un pensamiento al aire.

A lo mejor es necesario ese paso intermedio que te quieres saltar.

No es que me lo quiera saltar, es que ya considero estar en un paso intermedio… y quiero asentarme ya, me cansa un poco todo esto… De repente me siento exhausta de estos meses de tensión y decisiones.

Porque planteas el hogar como una meta cuando en realidad solo es otro paso más, ese no será el paso final, por eso deberías sacarle también ese peso, para que sea más fácil de darlo, como un simple paso más, una etapa más, que no será la definitiva.

¡Sí que debe ser potente eso que dices para que por primera vez en estos meses sienta ganas de encender la televisión! (Risa). Como si no quisiese oír…

Cuando actúes verás que todo es más sencillo de lo que crees. Por el momento los mayores impedimentos están en tu mente.

De nuevo respondiendo a un pensamiento.

Trasfórmate. Tienes que dejar atrás ese viejo traje y todo lo que supone y salir al mundo con una nueva piel.

[Me muestra una imagen de mí misma hecha de remiendos.]

Es momento de renovar todo eso, ahora vas sostenida por muchas viejas ideas, conceptos… Y se acaba todo eso ya.

[…]

Estáis cubiertos ahora mismo de todo lo que necesitáis, lo demás es lujo, comodidades. No digo que no debáis tenerlas, pero habéis de ser conscientes de que ya lo tenéis todo, por eso el dinero es algo añadido que si está es perfecto, pero sino también. No puede ser motivo para moverse o no.

[…]

Permítete ser enseñanza en estas decisiones y ten la claridad de que removerán a muchas personas: algunos se sentirán heridos, otros molestos, otros felices… Sea como sea da gracias por ser parte de su enseñanza, y déjales decidir si continúan o no a vuestro lado. Quizás las personas que no son capaces de disfrutar con vuestra felicidad no deban ser parte de esta nueva etapa.

Comprendo… (Suspiro).

Se como el agua, te lo decían las ranas…

Cierto.

Fluye como el agua, adáptate a las formas, a los caminos, a lo que la vida trae. Transfórmate para vivir en cualquier circunstancia sin la sensación de estar sobreviviendo.

Has venido para disfrutar, para crear algo auténtico, para mostrar esto al mundo: amor y amar.

Qué hermoso, amor y amar…

[…]

Me siento feliz en estos momentos, y agradecida.

Se agradecida a cada instante del milagro que estás viviendo… Agradece la presencia de todos los que están formando parte ahora en tu vida. Agradece el tiempo que están tardando en ocurrir las cosas, porque así ha de ser para que valores en realidad lo que ya tienes y esas otras opciones que no están recibiendo el reconocimiento que deben.

Es tiempo de agradecer, de estar, y sobre todo de amar.

[Muestra una mujer encamada a la que di de comer ayer.]

Qué linda…

Es tiempo de eso, de acompañar a los que no pueden moverse, a los que parece que ya no están pero que todavía viven.

En parte hablas de algo metafórico, ¿no?

Por supuesto, es momento de amar, de seguir amando, estando…

Entre todos crearéis esa parte tan amorosa y necesaria para el mundo.

Paciencia, Presencia y Amor.

Caray ese amor parece un Amén.

[Sonríe.]

La próxima vez que sea suficiente con una salamandra para estar atenta. ¡Estamos ahí todo el tiempo hablando contigo a través de la vida!

Gracias.

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