Mensaje del Deva de los Cerdos – Lo que no quieres oír

Hace un par de meses me dijeron: “para ti lo tuyo será un don, pero para mí es una maldición”. Y eso me hizo pensar. Solo sé que, a pesar de sentir ahora mismo un dolor infinito en el corazón, no cambiaría por nada del mundo lo que hago ni lo que soy.
Este es un mensaje de los cerdos para toda la humanidad. Desearía pedir que se difundiese al máximo, hasta todos los rincones del planeta, pero luego lo pienso un momento y rectifico: si lo sientes compártelo, háblalo, reflexiónalo… y sino, no.
Un abrazo.

Bueno, supongo que no lo podemos retrasar más… Creo que esta es de las pocas comunicaciones (si no la única) que llevo postergando demasiado tiempo, ¿…dos años? No lo sé…

Últimamente habéis venido mucho. En estos días habéis estado todo el tiempo pidiéndome hablar, apareciendo físicamente, trayéndome síntomas al cuerpo, temblores, dolores, tristeza… De hecho ahora mismo me siento de repente súper hundida, sin energía alguna. Supongo que una parte de mí se esperaba esto y por eso llevaba tanto tiempo esperando.

Empezamos cuando queráis.

¿Por qué has visto hacia otro lado durante tanto tiempo…?

Ya… He sentido esta recriminación mucho tiempo, muchas veces, por vuestra parte. Tal vez el hecho de no querer entrar en conflictos animalistas me haya llevado a escapar de este mensaje. No lo sé…

Ni siquiera os odiamos. Estamos desesperados, pero nosotros no somos como vosotros… Nosotros no os odiamos, ni desearíamos para vosotros lo que hacéis con nosotros.

Estoy tan falta de energía ahora que me cuesta hasta mover los dedos… No sabría cómo describir todo lo que me estás transmitiendo ahora mismo que no son palabras.

¿Por qué lo hacéis? Me pregunto cómo se puede estar tanto tiempo sin comprender, ni tener intención de hacerlo.

Cuánto daño hacéis a mi especie… ¿Crees que se podría expresar con palabras? ¿Crees que es esto algo que se pueda hablar, dialogar…? ¿Qué se supone que debo hacer yo ahora? Me das la oportunidad de hablar y ni siquiera sé que decir… ¿Crees que podríamos cambiar algo? La realidad es accesible para todos, no hay secretos, ninguno, todo es visible, todos sabéis lo que ocurre, no hace falta ocultároslo. No importa que sepáis más sobre cómo se lleva a cabo un proceso u otro, de si nos tratan de una forma u otra, ¿qué cambia eso respecto a la muerte? Estáis tan enfermos… y no queréis ver todo este dolor.

¿Tú te imaginas a tantos de los tuyos metidos en un camión todos juntos, entre vuestras propias heces y orines, sin poder respirar y respirando únicamente el pánico de todos tus compañeros que sufren igual que tú? ¿Te imaginas desear morir antes de llegar a la muerte? Tú no sabes lo que es el pánico, vosotros no sabéis lo que es el terror. Es tan horrible estar ahí dentro Alba, tan horrible…

Si tengo una oportunidad para hablar quiero que sea para poner verdad. Prométeme que no vas a ocultar nada, prométeme que vas a decir todo lo que yo te diga.

Lo intentaré… Siempre he sido prudente, y es cierto que de algún modo he esquivado este momento por temor a lo que me pudiese suponer, no solo a nivel personal, a mí misma como humana, sino la cola que me podría traer compartirlo. También siento que por una vez debo posicionarme públicamente sobre esto y mostrar todo lo que vosotros cargáis.

En la última semana os he visto pasar en el camión hacia el matadero dos veces, se me ponen los pelos de punta solo al recordarlo… ¿Cómo puede estar esta sociedad tan insensibilizada? Y pienso en los campos de concentración, en los crematorios… Y aun con todos los horrores que ha hecho el ser humano a su propia especie se me semejan inocentadas al lado de lo que se está haciendo con vosotros. Es horrible… y vomitivo.

Es horrible, Alba, y sin embargo tú has estado ahí también.

Sí, eso es lo que no comprendo. En otros momentos de mi vida claro que he comido carne, he pasado muchas etapas, y me sorprendo a mí misma de esa capacidad que tenemos para disociar tan fácilmente la “carne” del animal que está detrás de ella. ¿Por qué ocurre eso? Y me encuentro a mucha gente así… ¡Cómo culparles si ayer yo como quien dice yo todavía estaba ahí!

Vas al supermercado y está todo ya preparado en su bandeja correspondiente, y no piensas en lo que hay detrás de ese trozo de carne. Es horrible…

Somos tantos seres Alba, tantísimos… Son cientos de miles, de forma continúa, ¿tú sabes lo que es eso?

Se me pone un nudo en la garganta… y solo siento ganas de vomitar.

No necesitáis nada de eso. No hay dignidad en esa forma de alimentaros, ni siquiera tenemos la oportunidad de vivir, ni de una muerte digna. No hay dignidad ni en el nacimiento, ni en la vida, ni en la muerte. Nos anuláis completamente y nos quitáis el derecho a vivir, pero todo es tan normal… Esto es lo terrorífico, que todo sea lo normal.

Ni siquiera podemos estar hartos, los cerdos, las vacas, las gallinas… Cada uno en su forma pero todos estamos sufriendo lo mismo. Al menos si viviésemos de forma salvaje y ocurriese a través de la caza, por decirte algo… al menos ahí habríamos vivido dignamente y aceptaríamos nuestra muerte como parte del servicio a la vida pero hacerlo así… ¿Vosotros sabéis lo que estáis haciendo? ¿Sabéis de qué sois cómplices?

Ahora os hablo a las mujeres pero también a los hombres… Imagínate que te violan una y otra vez, cuantas veces quieran, en realidad solo descansarás el tiempo que te lleve parir para que vuelvan a preñarte. Importas una mierda, menos que una mierda, eres la sombra de la mierda…

[Viene llanto.]

Qué duro eso por Dios…

Te siguen violando, sigues pariendo, te siguen violando, y sigues pariendo… Y mientras tanto estás encadenada, atada, amordazada… ¡hay tantas formas de hacerlo! Venga, ¡seamos creativos! Y pares ahí, entre tu misma mierda que como mucho te será retirada a manguerazos. Tú has sido madre, Alba… supongo que no necesito explicarte mucho más sobre esto.

Es vomitivo. Por un lado estoy ahora mismo en shock, por otra parte siento que debo dejarte hablar y que eso es lo mínimo que puedo hacer por vosotros… Siento muchas náuseas con todo esto.

Tienes a tus hijos ahí pero ni siquiera puedes verles, ¿sabes? Se alimentan de ti, y estás dolorida, cansada. Tu único regocijo, lo único que podría darle un mínimo de sentido a tu vida, sería estar ahí con tus hijos, disfrutando de tanto esfuerzo pero, en nada, en cuanto te des cuenta, se los habrán llevado y ni siquiera habrás podido verles la cara. Comprendes entonces que tu única misión es sobrevivir a un parto para continuar con otro, eso es todo lo que quieren de ti. Y vosotros consentís. No quisiera explicarte qué le espera a una cerda llena de mierda que ya no puede tener más hijos…

Después están los bebes, los más jóvenes, que para este momento ya están todos juntos, en un espacio minúsculo, comiendo constantemente, sin comprender todavía bien porqué están, en dónde están, ni qué se espera de ellos. ¿Y si te dijera que a pesar de haber mamado pánico y de haber nacido en un ambiente de estrés todavía hay una miga de inocencia en ellos? Aun existe una lucecita dentro de ellos que les habla de esperanza.

Piensa en tu hija, pequeña e inocente, pegada a muchos otros bebés, sin ti, sin sus madres ni sus padres, y por supuesto sin poder jugar, divertirse, o siquiera ejercitarse, esos son privilegios reservados para vuestra especie.

No sabéis lo que es nacer huérfanos y vivir huérfanos, rodeados de tantos otros que solo desean lo mismo que tú: una luz, una voz que les diga porqué están ahí y qué les espera después, ¿sabes qué significa eso? Vivir en un estado de espera permanente, vivir sin saber que será de tu vida, sin saber dónde estás, a dónde vas… Rodeado de excrementos, ratas… pero eso es lo de menos.

Pasan el tiempo así, esperando sin saber qué esperan, en vilo constante, sometidos a un estrés permanente, y ¿sabes qué es lo peor de ese estrés? Soportar la ansiedad de los demás.

Se me pone un nudo en el estómago, y esta angustia… las ganas de vomitar. Siento que esas ganas de vomitar representan los nervios, la angustia de pasar toda una vida, el tiempo que dure, tenso, por no saber ni dónde estás ni hacia dónde vas. Me ha llegado muy fuerte eso…

Habéis puesto un velo sobre vuestras experiencias. Vivís muchas mentiras de colores, muchísimas mentiras que os hacen tan felices… Ingenuos ignorantes.

Seguid sin ver pero no dejará de existir.

¿Sabéis qué os coméis cuando metéis en la boca ese trozo de cerdo? Mierda, cantidad de mierda, kilos de mierda, en todas las formas posibles. Os coméis pánico, angustia, desolación, soledad, abandono, tristeza, miseria. Y a mayores toda la mierda que nos meten para que no nos tumbemos, para que no descansemos, para que comamos todo el tiempo, para que estemos tensos, para que estemos relajados, después otra vez para que nos excitemos, para que las ratas al mordernos no nos hagan enfermar, para que el agua putrefacta no nos mate… ¿Por qué mejorar el ambiente? ¡Mejoremos los cerdos!

Estoy desesperado, ¿sabes…? Ya no tengo fuerza, he perdido la perspectiva, podría decirte que tal vez me haya vuelto un poco loco, ¿por qué no…? Y si yo pierdo la perspectiva, conmigo la pierde toda la especie. La conciencia colectiva de toda mi especie está enferma, ha sido tanto el dolor que nosotros mismos nos hemos insensibilizado. Cada vez nacen más mansos, mansedumbre… Más desvitalizados. Son almas aletargadas y perezosas que no tienen más opción que tragar tanto más de lo que ya han tragado vida tras vida tras vida, ¿te imaginas qué supone eso?

Imagínate una vida de sufrimiento. Algunos humanos os consoláis pensando que al menos la siguiente vida será mejor, pero nosotros no tenemos esa posibilidad. Vosotros mandáis, vosotros ponéis las reglas, vosotros decidís cuándo vivimos, cómo vivimos, y cuándo morimos. Vosotros sois Dios.

Se me corta el aire cuando dices eso…

¿Cuál crees que será el precio, Alba? Yo no lo sé, pero sé que algún día será pagado, esto funciona así.

Han sido muchos años de calma, miles de años en los que todo se ha hecho de forma muy diferente, y lo que estáis haciendo ahora ha de ser saldado. Va a ser una factura muy cara para todos, de hecho ya la estáis pagando.

¿De dónde crees que salen tantos tumores físicos y emocionales? No es tan difícil, piensa…

Es tan duro todo esto…

Pero lo vas a oír, nos lo debes. En nombre de tu especie debes oírme, nos merecemos al menos por una vez poder hablar. Quiero gritar, Alba, ¡quiero gritar! ¡Quiero que toda la humanidad comprenda este genocidio!

Los locos sois vosotros y nos estáis volviendo locos a los demás, y al final sois un loco comiéndose a otro loco. ¿Qué sociedad podría resultar de eso? Solo mierda, mierda y mierda…

[Viene llanto…]

¿Sabes qué es ir dentro de uno de esos camiones? Perdona que te lo diga a ti, pero tú eres quien nos oye ahora… y no quiero sentirme mal, no quiero dudar y no quiero callarme. Tú me has dado esta oportunidad y debo aprovecharla, no quiero herirte Alba, pero debo hablar. Esto se tiene que escuchar.

Sí, claro, no te preocupes. Continúa…

Al final aquellos cientos de cerdos llenos de mierda y rellenos de mierda son tu familia, ¿sabes? Al final es todo lo que tienes… en pánico, aterrorizados, pero todos juntos.

Mira bien esto, siente esto y transmítelo como puedas… Imagínate que llevas toda tu vida viviendo sin apenas espacio, en unas condiciones higiénicas pésimas y rodeado de tantos cientos igual que tú, tensos, ansiosos, excitados… Te diré que en el tiempo en que están engordando no suele haber tristeza, no hay tiempo, lo que hay es estrés, mucho estrés, de forma constante.

¿Alguna vez te ha bombeado el corazón tan fuerte que has sentido que te hería el pecho y que te rompía por dentro de la fuerza con la que golpeaba? Tú sí lo has sentido… eso es el pánico, y eso somos nosotros subiendo por la rampa hacia el camión.

El corazón se acelera, y ten en cuenta que se acelera desde un estado de estrés previo, no vienes de estar tranquilo y relajado, vienes de vivir con el corazón en un puño y, de repente, tu corazón se constriñe y luego explota en ese espacio que todavía tenía disponible, se agita desbocado de un lado a otro, dándote puñetazos con furia dentro del pecho y todo tu cuerpo se llena de adrenalina, mil veces peor que una inyección de veneno. Entonces los ojos se te hinchan y sientes que en cualquier momento te van a reventar, se te nubla la vista pero haces un gran esfuerzo porque sabes que algo importante va a ocurrir aunque no sabes el qué. Y en ese momento no eres solo tú Alba, son todos, veas hacia donde veas todos tus compañeros sienten el pánico por algo grande que se avecina, que no saben lo qué es pero sienten su peligro.

Crees que el trayecto en el camión es desagradable por el ruido, el humo, los coches… Lo cierto es que te mentiría si te dijera que irían mejor de otro modo porque están tan fuera de sí mismos, invadidos por un estado de pánico tan horrible, ¡tan horrible Alba!, que la mayoría ni siquiera llega a ver dónde está o cuánto tiempo ha transcurrido. Son momentos de terror, no sabes qué va a ocurrir pero presientes que no es nada bueno.

¿Tú te imaginas dentro de este camión, llena de mierda y con el corazón a punto de infartarte? Te diré que no todos soportan la tensión del viaje… Mientras, otros tantos continúan fuera de sí, con los ojos ensangrentados por el estrés, y oyes gritos y desesperación, veas hacia donde veas. ¿Qué harías en ese caso? No puedes imaginarte qué es sentir que quieres respirar y ni siquiera tener espacio para tomar aire fuerte, solo puedes chillar, hiperventilar, sudar y pensar cuánto tiempo más falta y si tú serás uno de los que logre soportarlo.

Incluso aquí, Alba, incluso en este momento, les veo desde aquí y veo en ellos un hilo de esperanza al creer que lo que les espere al otro lado del camión sea una vida de calma.

¿Sabes qué puedo hacer yo desde aquí mientras todo esto ocurre? Nada, volverme loco. No hay nada que yo pueda hacer.

Qué desesperación… Tengo el corazón en un puño.

¿Sabes qué ocurre cuando el camión se para? De repente se corre la voz, los humanos comentan, ¿sabes que algunos bromean? Están podridos por dentro, como una manzana podrida, como un ratón muerto y comido por los gusanos. Así están los que nos reciben allí, con su alma gritando, desgarrándose, revolviéndose, y su cuerpo muerto e impasible, como una piel sin vida.

Y entre nosotros se empieza a correr la voz de unos a otros. Tú estás ahí dentro desnudo, desprotegido, exhausto de tanta adrenalina, y de repente lo oyes: lo que viene ahora es la muerte. Y huimos. Cuando creías que tu cuerpo no podría soportar un movimiento más recibes otro golpe de adrenalina y todo tu cuerpo se mueve fuera de control, empujándonos unos contra otros, ¡y gritas! ¡¡y gritas!! Y lo único que puedes oír es a otros gritar: ¡¡sacadnos de aquí!! ¡¡por qué nos matáis!! ¡Qué esta ocurriendo! ¡¡Qué está ocurriendo!! Y te pegan… pero no te duele, y te gritan… pero no oyes. Todavía no es tu turno pero ya estás muerto, y comprendes que en realidad has estado muerto todo el tiempo.

Y mientras intentas escapar pides ayuda a una rata que pasa, aunque te coma las patas, prefieres que te muerda a continuar en esa cola. La cola avanza y está llena de humanos que miran, muertos por dentro, no hacen nada. Todos gritamos y nadie hace nada y poco a poco te apagas…

Buscas una mirada, un consuelo, y no hay nada. Tu vida de desesperanza se acaba sin ni siquiera una maldita mirada a los ojos de dignidad, nadie se atreve a verte a los ojos.

¿Te imaginas a tu hija en medio de esa cinta esperando a su muerte?

[Permanezco en silencio.]

¿Por qué a mí?

¡¡Porque nadie más nos oye!!

[El Deva grita y llora.]

[Me tapo la cara y lloro.]

Ni siquiera me permito llorar. Me siento indigna hasta de llorar, como miembro de esta especie siento que ni siquiera me merezco permitirme llorar. Se me hace un nudo en la garganta, en el corazón, en el estómago, y no sé qué es lo correcto, me siento confundida… No sé qué debo hacer, no sé qué quieres que haga, no sé qué puedo hacer para ayudaros. Ahora mismo estoy colapsada, absolutamente bloqueada.

Por favor, difunde este mensaje, es todo lo que ahora mismo tengo. No tengo más opciones, Alba, ni una sola, estoy amordazado. Mi especie está sentenciada y no hay nada que podamos cambiar, no tenemos control sobre nada, ¡nada! Se ha intentado de todas las formas posible, sé que hay muchos de tu especie que luchan por dignificarnos, por dar transparencia a todo lo que hay detrás de una barra de chorizo.

[Me vienen arcadas.]

Eso es lo que quiero lograr, que cada vez que alguien escuche hablar de chorizo, de paleta, de jamón, de costilla, de oreja… sienta náuseas, asco, rechazo… y algún día tristeza, y después amor.

No puedo contestar, estoy como fuera del cuerpo, abrumada.

Amadnos… A todos los que ya nos veis como lo que en realidad somos os pedimos que nos améis, que nos abracéis. No nos enviéis más tristeza ni más dolor, solamente amadnos libres, imaginadnos libres, sanos, fértiles y felices. Creed en ello para que nosotros podamos empezar a soñar con eso también.

Lo siento… es ridículo decirlo, pero no me sale nada más. No sé qué más decir, mi cabeza está llena de ruido y vacío al mismo tiempo y solo me sale arrodillarme hasta que me sangren las rodillas y decir “lo siento, lo siento, lo siento…” en nombre de tanta inconsciencia y en mi propio nombre porque yo también estuve ahí.

Pase lo que pase no decaigas, no abandones por favor, no abandones…

Eso es un aviso más que una recomendación…

Eres molesta, llevas mucho tiempo siendo molesta pero ahora eres más visible, y has de ser menos complaciente, no le debes nada a nadie. No te vendas ante nadie, no tapes la verdad. Prométeme que lo harás por ellos, no decaigas, no abandones.

Así será.

Gracias por haberme transmitido todo esto.

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