Personas no humanas

Personas no humanas… Este concepto nos debería dar para reflexionar un momento: animales que tienen su propia personalidad mostrando sensibilidad y capacidad sintiente aunque no pertenezcan a la especie humana. ¿Qué animal podría no encajar en esta descripción?

Leía con detenimiento el caso de la orangutana Sandra y me invadía la sensación de que, más pronto que tarde, serán muchos los animales incluidos (protegidos y respetados) en ese grupo -actualmente Vip- de personas no humanas. Si el sentido común no nos abandona, esto será inevitable.

Hablaba hace unas semanas de un artículo sobre la Fundación Mona en el que reflexionaba sobre lo desorbitados que resultarían ciertos comentarios animalistas hace veinte o treinta años. Ahora vamos un paso más allá, pues a pesar de que la sentencia de este caso salió hace varios años, fue en estos días que por fin se pudo instalar a esta orangutana en su nuevo hogar.

De este caso, al margen de lo extraordinario de la noticia, me llama en especial la atención que el traslado se demorase tanto tiempo con la finalidad de asegurar que Sandra se integrase con éxito en su nuevo hogar. Es decir, no solo se ha buscado trasladarla a un lugar mejor -con varias hectáreas a su disposición y compañeros de su misma especie- sino que se ha buscado hacerlo de manera consciente, de modo que, por ejemplo, se familiarizase con la caja en la que iba a ser transportada para poder llevar a cabo el cambio sin sedaciones, sin violencia, y con total participación y colaboración por su parte.

Conocer esta situación me lleva a pensar que nos estamos volviendo realmente locos aunque, eso sí, locos de amor. Pienso en cuánto podemos dar todavía de nosotros mismos si seguimos soñando un pasito, y otro más. Hagamos perspectiva de la distancia tan abismal que hemos recorrido en una fracción de tiempo ínfima comparada con la historia de nuestra civilización… Si en un pestañear, nos hemos vuelto tan compasivos, ¡cómo no mantener la esperanza!

Sin duda este caso será un precedente, detrás de este orangután podrá ir otro, y detrás de una especie reconocida irá otra, hasta que todos los seres sean reconocidos únicos, libres, sintientes (y sensibles) y con una profunda corriente interior común: el amor.

Un abrazo grande.

Pd. Puedes leer más sobre la historia de Sandra aquí: https://www.infobae.com/sociedad/2019/11/07/la-nueva-vida-de-la-orangutana-sandra-en-el-santuario-de-estados-unidos-donde-ya-esta-rodeada-con-animales-de-su-especie/

Share this Post!

Related post

0 Comment

Leave a Comment

Your email address will not be published.