Que no nos distraigan las máscaras…

A pesar de trabajar con muchos animales diferentes, a lo largo de la semana siempre hay alguno que me hace reflexionar especialmente. Así como nos ocurre con las personas, hay animales que me tocan fuerte en el alma y me siguen enseñando hasta cuando no están ya a mi lado.

Hoy rescato la historia de una gata que hace año y medio fue desahuciada por una grave enfermedad y, sin embargo, ahí sigue, aun con todas sus circunstancias. Aunque tiene diferentes tumores (que entre otras muchas consecuencias provocan que le falte gran parte de la cara), creo que no he conocido a un animal tan cuidado y tan amado que estuviese viviendo una situación parecida y, lo que es más importante, diría que he conocido a muy pocos animales con tanta vitalidad y tantas ganas de vivir como ella.

Lo curioso de este caso es que ese entusiasmo por la vida no le genera el apego de seguir deseando permanecer en su cuerpo, sino que le nace de la plena aceptación de que su viaje en esta vida ya finalizó hace tiempo. Por esto, vive como si cada segundo que pasa fuese un auténtico regalo y, por esto, lo celebra con cariño, alegría y gratitud.

Así es que esta mañana, mientras meditaba, estaba aprovechando para ponerme en comunicación con otras dos gatas con las que trabajé ayer -las cuales están en procesos de tensión, ira…- para llenarlas de amor y calma y, cuando me di cuenta, tenía a la otra gatita en medio de ellas, radiante de plenitud y enseñándoles su forma de comprender la vida.

Qué misterio el de esos seres que, aún con toda su complejidad de vida, no solo no piden sino que, entre lo poco (y tan inmenso a la vez) que tienen, siempre buscan algo que ofrecer.

Tal vez por todo esto, me quedo con una frase que realmente me impresionó -y me sigue removiendo-, que fue lo que me dijo cuando me presenté y me quedé observándola:

“¡Por favor no te fijes en mi máscara! ¡Yo estoy detrás de eso que ves!”.

¿Cuántas veces nos quedamos con “la máscara” de los demás, juzgándoles por lo que vemos, sin ser capaces de abrirnos a conocer lo que hay detrás?

De nuevo, como decían los caballos, vayamos por el mundo con transparencia y lo que nos encontraremos será la transparencia de los demás.

Un abrazo grande.

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