Relajación con un compañero de meditación (animal, vegetal o mineral) [Vídeo]

Existen muchas formas de meditar y mi experiencia es que varían más según lo que yo haga con ellas que en lo que ellas hagan conmigo. Creo que cultivar la quietud, la calma interior, es algo valioso tanto para quien lo practica como para quien está cerca. Dicho de otra forma, la calma no es solo algo que tomo para mi vida sino algo que irradio después al mundo que me rodea y, en consecuencia, al mundo entero por la interrelación que se da entre todas las formas de vida.

Intentando recordar la primera vez que hice una meditación me venía a la mente un retiro al que fui cuando apenas tenía yo quince años; pienso que hasta tres años más tarde no volví a sentarme a meditar. Mucho ha cambiado mi vida desde entonces y diría que, en lo que a meditación se refiere, la práctica no empezó a ser un poco constante hasta hace ocho años. Aun con todo esto, la meditación no ha mostrado su cara más transformadora hasta los últimos dos años.

Tal vez por esto, para mí la meditación dejó de ser una búsqueda de mi propia calma y se convirtió en el camino de la comprensión del otro; creo que fue ahí cuando meditar comenzó a volverse algo realmente transformador. Es obvio que yo tengo que estar en paz para poder observar con ecuanimidad (sin juicio) la experiencia del otro, pero el propósito sigue sin ser mi propio bien sino el poder acompañar al otro en el viaje de ayudarse a sí mismo.

Pensando sobre esto, esta semana quería aportarte algo de valor. En el vídeo de los 10 hábitos que podemos aprender de los animales hablaba de la importancia de observar con frecuencia y en profundidad al animal con el que convivimos para asimilar mejor su forma de vivir y acercarnos más a una auténtica felicidad (la que se sostiene más allá de las circunstancias externas). Esto hizo que me quedase con ganas de explicarte cómo es eso de observar en profundidad a un animal.

En esta breve meditación que te traigo hoy pretendo que conectes con tu calma -y si no la encuentras que la crees– para poder llevarla después al resto de seres con los que convives. El propósito de estos minutos de quietud es que entres en un estado de relajación desde el cual puedas recibir la calma, el amor y la gratitud de todos los seres vivos que te acompañan mientras compartes tu presencia -eso que tú Eres- con los demás.

Quizás convivas con humanos verdaderamente inspiradores, pero si no es así puede que te sientas un poco solo en estos días. Con esta práctica quisiera que valorases el poder compartir un momento maravilloso con otras formas de vida que, aun estando contigo cada día, quizás no valores tanto: un cactus, una bacteria, un cuarzo (¡cuántas veces olvidamos que los minerales están vivos!). En el tiempo que dure esta relajación, podrás percibir cómo el espacio de calma que se crea entre ambos puede ser restaurativo para todos.

Por último, te animo a que puedas cuidar de tu quietud hoy y siempre, para tu bienestar y el de todos los seres que te acompañan. No desestimes dedicarte algunos minutos cada día para aquietar tu mente y tu cuerpo, será beneficioso para ti y para los que necesitan de tu calma.

Que estos minutos de quietud te permitan ahondar en la profundidad de la vida que te rodea y despierte en ti esa conexión que otras especies disfrutan de manera natural.

Abrazos.

Si no puedes verlo correctamente este es el enlace del vídeo en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=MQppJPOwRw4


Si lo prefieres, puedes ver aquí la meditación en texto:

Bienvenida, bienvenido a esta pequeña meditación en la que intentaremos que te sientas relajada, relajado con la ayuda de algún compañero que viva contigo, animal, vegetal o mineral.
Antes de comenzar me gustaría que revisaras todas las distracciones que hay en estos momentos a tu alrededor y dentro de ti. Puedes comenzar por buscar un lugar en el que puedas estar sola, solo, en el que te asegures que durante los siguientes minutos na vayas a ser interrumpido. Puedes sacar el sonido del teléfono, avisar a las personas con las que vives que te vas a dedicar unos minutos aunque solo sea para ti, que seguro serán un beneficio para todos los que te están acompañando.
Quisiera que reflexionaras sobre cuántas formas de vida te rodean en estos momentos, sin necesidad de que estés viviendo en el campo, en la naturaleza… Sea cual sea tu casa, tu piso, tu apartamento, en donde estés viviendo estoy segura de que hay muchas más formas de vida rodeándote de lo que habías pensado antes.
Quisiera que eligieras un compañero para esta meditación y antes de hacer esa elección quiero recordarte las opciones que tienes como compañero. La primera opción está en forma animal, quizás convivas con algún perro, gato… podrías elegirlos como compañeros para esta meditación. También es posible que en tu hogar haya formas de vida vegetales, quizás una plantita, un cactus… Y por último están las formas minerales, el reino mineral, y estoy segura que de éstas seguramente haya bastante más de lo que crees.
Olvidamos con demasiada frecuencia que en esa piedrecita de cuarzo que un día cogiste cuando fuiste a pasear por el bosque también hay todavía vida. En última instancia si ves que en tu hogar no existe ninguna de estas tres formas de vida o no eres capaz de detectarlas ahora te animaría a meditar con todos los virus, las bacterias que están en ti, que conviven contigo y que quizás también necesiten de tu compañía en estos momentos.
Bien… Busca un lugar cómodo entonces en donde estés tranquilo y relájate.
Es importante que tengas una postura cómoda, no intentes tener una postura perfecta por favor, solo intenta estar cómodo y relajado, así que si haces un loto perfecto está bien pero si necesitas sentarte en una silla está bien también. Lleva la atención a tu respiración, fíjate en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Inspira… Espira…
Observa tu postura corporal, fíjate como estás sentado en estos momentos, sea cual sea el lugar sobre el que estás descansando quizás te ayude pensar en la belleza de un pequeño Buda, también podrías pensar en un árbol enraizado, con esas raíces firmes que lo mantienen erguido de forma que parezca que a penas hay esfuerzo, también con todas esas ramas que van hacia el cielo y que parecen sostenerle también desde el aire.
También puedes imaginar tu cuerpo como una flor al sol, sintiéndote fresco, ligero, luminoso… Relaja tu cuerpo.
Siéntete anclado tanto a la tierra que te sostiene como al cielo que te permite mantenerte erguido, y que da espacio para que te manifiestes.
Observa cómo está tu entrecejo, tus hombros, tus codos, también tu cadera, tus rodillas… Quizás te ayude tomar una respiración profunda… y soltar todo el aire.
Mantente ahí respirando mientras observas tu cuerpo y permites que todas esas tensiones que llevas acumulando todo este tiempo se suelten, se disuelvan y desaparezcan de tu cuerpo.
Observa cómo está tu mente en estos momentos. Solamente observa. Se trata de respirar, de tomar aire, soltar el aire. Inspirar, espirar… observando lo que hay en tu mente. No intentes silenciarla, tampoco persigas lo que te ofrezca, solamente observa lo que hay en ella sin perder en ningún momento tu atención de esa inspiración y esa espiración.
Quizás no pases demasiado tiempo a solas contigo, es posible que haya ruido en tu mente, también es posible que te sientas incómodo con el silencio… en cualquier caso date la oportunidad de estar un poquito contigo y de regalarte esta atención. Inspira… Espira…
Todo está bien. En este preciso instante, justo ahora, todo está bien, así que toma aire y, por favor, sonríe. Estás aquí, en este lugar y en este momento.
Abre suavemente los ojos y observa a tu compañero o tu compañera de meditación. Por favor, observa sin juicio, sin interpretar, sin intentar cambiar algo, solamente observa manteniendo tu atención en la respiración y en ese ser que te acompaña. Observa cómo está tu mente ahora, cómo está tu cuerpo. Inspira… Espira…
En este instante puedes sentir auténtica gratitud en tu corazón por el simple hecho de que ese ser exista, así que deja que tu corazón se inunde de alegría, de gracia, y sonríe. Puedes cerrar los ojos de nuevo y continuar ahora experimentando con esa sensación de conexión con ese ser al que has elegido. Recuerda que tu cuerpo esté completamente relajado, quizás necesites reacomodar un poco tu postura, hacer una respiración profunda…
Es posible que tu mente intente llevarte detrás de algún pensamiento, si es así vuelve a este lugar y a este momento a través de tu respiración. Con cada inspiración y con cada espiración te sientes cada vez más calmado. Permite que ese estado de quietud que hay ahora en ti abrace a ese compañero o esa compañera de meditación que has elegido, es un regalo que te haces a ti y es un regalo que le haces a ese ser que seguramente te vea menos veces de las que quisiera en auténtica quietud. Inspira… Espira…
Ábrete a recibir la presencia de ese ser vivo, todo lo que ese ser vivo Es. Estás ante un ser maravilloso que desea recordarte cuán maravilloso eres tú también. Permítete recibir su gratitud, regálale una sonrisa. Inspira… Espira…
Permite que ese ser despirte en ti tu conexión con todas las formas de vida. Puedes disfrutar de este estado de comunión todo el tiempo que desees…
Inspira… Espira…
Disfruta.

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