Ruido y animales

En las consultas es recurrente que las personas me pregunten lo siguiente: “¿por qué se asusta tanto el perro cada vez que escucha la sirena de una ambulancia o el camión de los bomberos?”. Se asusta porque un instinto muy profundo dentro de él le avisa de que debe permanecer en alerta. Por ello, ante esa adrenalina, siente miedo. El miedo nace para protegernos, pero en las ciudades vivimos tan anestesiados que, de forma espantosa, nos hemos acostumbrado a este tipo de ruidos.

Hemos olvidado que el sonido de una ambulancia o de un camión de bomberos es una llamada de atención para ponernos en plena consciencia. Sin embargo, nos hemos insensiblizado de tal modo ante el dolor y el caos que no reaccionamos ante lo que para cualquier otro ser resulta una señal de máxima emergencia. Deberíamos reflexionar sobre esto.

Lo curioso en que creemos no reaccionar ante este ni otros ruidos, como unos petardos o una taladradora, pero la realidad es que, aun nivel mucho más sutil (a veces imperceptible para la mayoría), todo lo que somos se tensa, haciendo que caminemos más rápido, que estemos más excitados/excitables o mermando nuestra capacidad de concentración. Es necesario que oigamos hablar a un perro sobre lo que es para ellos este tipo de sonidos para que así comprendamos el daño que les hacemos y que, sin valorarlo, nos hacemos cada día a nosotros mismos.

Esta mañana cuando me enviaron este vídeo me pareció ideal pata compartir en estos días ya que la navidad es la época de mayor ruido: tráfico, obras de última hora, villancicos, fuegos artificiales… con la esperanza de que tomemos consciencia de cuánto ruido hay actualmente en nuestras vidas y de qué forma podríamos mejorarlo.

Tal vez disfrutes del privilegio de vivir en un entorno rural pero, si no es así, puedes generar pequeñas islas en tu hogar que hagan sentir más seguros y tranquilos a tus compañeros peludos. Estas son algunas prácticas que podrían ayudarte especialmente en momentos críticos:
– rociar unas gotitas de alguna esencia relajante en su camita (por ejemplo lavanda);
– administrar flores de Bach (como rescate) para momentos clave o consultar una fórmula floral de efecto más profundo para animales miedosos;
– utilizar ruidos blancos (como el del extractor de la cocina);
– dejar un su camita alguna prenda de ropa con tu olor (ideal una camiseta sudada), especialmente si no puedes estar con él en casa;
– crear un cobijo que le haga sentirse más protegido (como una caja grande con mantas o el espacio debajo de tu escritorio);
– evitar salir en los momentos de mayor ruido y/o planificar rutas alternativas para paseos cortos.

Mucho ánimo ¡e ingenio!

Abrazos.

Este es el enlace al vídeo en el facebook (¡es posible que tarde un poquito en cargar!):

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