Sobre el amor y las crisis familiares

Caso

María* contactó conmigo para conocer el estado y las necesidades de los tres perros con los que vive: Fresa (madre), Ficus (hijo) y Flor (hija). A mayores también quería conocer cómo estaban gestionando en la manada la muerte repentina de otro perro, Fado (padre), así como algunos cambios que están ocurriendo en el hogar.

El texto que se muestra a continuación es la transcripción íntegra de los mensajes que transmitieron los tres perros y se publica con el consentimiento de María para beneficio de todos las personas a las que les pudiera interesar.

(*) Los nombres, así como la imagen, han sido modificados para preservar la intimidad de todos los seres que intervienen en esta transcripción.


Comunicación con Fresa, Ficus y Flor (31/07/18)

Fresa

¿Cómo te sientes?

[Se muestra observadora.]

¿Qué es lo que ves?

Todo lo que ocurre a mi alrededor.

Pero te veo observando en la distancia, como analizando…

Veo qué hacen, cómo lo hacen, qué piensan… y a veces no lo entiendo.

¿Qué significa eso?

Que a veces siento que esto se desmorona y no entiendo porqué de repente están tan lejos.

¿Quiénes?

Ellos. Están tan lejos uno del otro…

[Os muestra a ti y a tu pareja.]

Entiendo. ¿Qué es lo que observas tú?

Pues que cada uno mira lo suyo y, a la vez, ambos están muy preocupados, por lo de ellos y por lo del otro, pero no hacen nada por ayudarse. Al final cada uno mira su camino y cada vez están más lejos uno del otro.

¿Por qué crees que ocurre esto?

Porque no se quieren como son ahora. Se querían como eran antes, pero ahora no se encuentran, se ven y no se encuentran, no se reconocen. Se querían como eran antes, pero ahora son personas distintas, los dos, y no acaban de verse a sí mismos en las personas que eran antes.

Todos estamos un poco preocupados.

¿Por qué?

Por lo que pueda pasar, por los cambios que puedan venir.

¿Qué tipo de cambios crees que serán esos?

No sé… Que nos vayamos para otro sitio.

Siento que somos parte del equipaje: vamos a un sitio, a otro… y así no podemos estar tranquilos.

¿Lo dices por una nueva mudanza?

No solo es el cambio de casa, es todo lo que está ocurriendo ahí dentro de ellos.

Hay que arreglar las cosas antes de irse, hay que dejar todo bien hecho en esta casa antes de irse. Si vamos a una casa nueva hay que ir con una intención nueva, sino no funcionará ni aquí ni allá.

Comprendo. Sigues hablando de la pareja, ¿no?

Sí. Yo he amado mucho… y ellos deberían aprender a amarse por encima de lo que muestran hoy, de lo que aparentan hoy… Deberían saber amarse así como son, por lo que son detrás de eso todo el tiempo, por esa parte profunda que siempre es la misma pase lo que pase fuera, cambien como cambien ahí fuera.

¿Tienes miedo?

No, creo que ya no tengo miedo, tengo desesperanza, tal vez algo de tristeza al ver lo qué hacen, cómo se enfadan, cómo se comprime el aire dentro de la casa… Tanto silencio fuera y tanto ruido dentro. Habiendo llegado hasta aquí ahora ocurre esto…

Han vivido tanto, hemos vivido mucho juntos. Porqué dejarlo morir ahora. Deberían aprender a amarse.

Sí, eso dijiste hace un momento. ¿Piensas en Fado cuando hablas sobre el amor?

Siento que es posible amar a cualquier ser, lo elijas tú para ti o no, solo hace falta querer amarse, ni siquiera querer… simplemente amarse.

De repente estás ahí y decides amar. Porqué odiar, porqué enfadarte… Ese es el ser que te tocó al lado en esos momentos, pues aprovecha la situación y ámale.

Todo eso que dices me sugiere algo similar a los matrimonios concertados, y esto es algo que reflexiono muchas veces sobre los animales, el hecho de que los humanos os emparejemos forzosamente.

Los animales aprendemos a amar, o ejercemos el hecho de amar sin ver a quién amamos. Solo estamos ahí, con nuestros mejores deseos, acompañando y agradeciendo ser acompañados.

Pero a veces este tipo de parejas forzosas no funcionan y hay trifurcas.

Normalmente el amor prevalece. Cuando pasa un tiempo los animales aprendemos a amarnos, aceptamos amarnos y no consentimos otro tipo de sentimiento.

Si al final comprendes que vas a compartir el resto de tu vida con ese ser que está a tu lado ¿por qué no amarle? Y aunque no tuvieras que compartir la vida podrías amarle igualmente. Eso es más bonito que cualquier otra emoción.

¿Con esto entiendo que amaste a Fado por obligación o de forma forzosa más que porque tú quisieras?

Qué podría decirte… Cuando llegué no le amaba, me sentía débil, vulnerable. Y todavía ahora me siento así, no acabo de sentirme superior, ni siquiera igual…

Siento que siempre estoy expectante, desconfiada, intranquila… y también me cansa estar así.

De hecho cansancio es lo que siento mientras estás hablando ahora.

Sí, no me gusta mucho esta cualidad de mí. Me gustaría sentirme más alegre, más joven, pero me siento mayor, y bastante agotada.

¿Por qué ese agotamiento?

Por no haber sabido abandonar la tensión, por haber vivido toda mi vida en guardia queriendo tener el control de todo, y de todos. Cuánto tiempo he perdido intentando controlar la vida de los demás… Después he comprendido que no dependía de mí, y aun sabiéndolo todavía me cuesta ver lo que hacen y no hacer nada, es difícil…

¿Te identificas con María en alguna de esas emociones?

En parte sí, siento que somos muy iguales respecto a eso, que ambas hemos querido ser más felices de lo que nos hemos permitido. Nos hemos sentido inferiores, sin derecho, con la necesidad de agachar la cabeza por no sentirnos dignas… Y estoy aburrida de eso, tengo ganas de simplemente relajarme y sentirme feliz.

¿No te sientes feliz en estos momentos?

Soy feliz, pero no vivo tranquila.

¿Qué necesitarías para estar mejor?

Más calma en casa, y más atenciones para mí.

Cuando hablas de atenciones siento que te refieres a que hablen contigo, ¿no? Que se dirijan directamente a ti.

Sí. Me he sentido un estorbo muchas veces, llevo tanto tiempo agachando la cabeza…

Ellos están ahí con sus pensamientos, sus experiencias, y yo no he querido molestarles. Igual he necesitado en ocasiones más mimos y no los he pedido por no molestar…

Caray, qué emoción tan humana esa.

Supongo…

Cuando conecto contigo también te noto cansada en la forma de respirar, como fatigada.

Un poco, pero siento que es todo ese cansancio de dentro que sale hacia fuera.

Respecto al amor… ¿Echas de menos a Fado?

¡Sí! Echo de menos su presencia, su forma de estar, que me ayudase, que me animase. Él era muy alegre, más enérgico que yo, más vivaz, más fuerte, en todos los sentidos, y siempre tiraba de mí. Le veía y veía un motivo por el que vivir.

¿Por qué hay tanta tristeza en ti?

Supongo que soy yo así, melancólica, inconformista… Que Fado se fuera dejó en mí un vacío muy grande, y creo que nunca me he adaptado a eso.

Entiendo… Después de todo era tu compañero.

Sí, al final yo le amaba. Al principio no comprendía, estaba tan metida en mi soledad y en mi tristeza… pero después le amaba y se volvió lo más importante. Él era un apoyo incluso cuando los siguientes llegaron.

¿Le puedes sentir ahora?

Normalmente no… y aun cuando le siento está lejos. La forma en que me gustaría sentirle no será hasta que yo me haya ido.

Comprendo.

¿Qué sientes por tus hijos?

Me siento afortunada, y al mismo tiempo siento también un vacío por los que no están. Eran tantos…

Te siento muy familiar en eso que dices. No me imagino lo que es renunciar a otros hijos por mucho que puedas vivir con algunos de ellos.

Pues es un vacío que permanece ahí siempre…

Hay momentos felices, pero sean como sean de repletos de alegría siempre está ese vacío ahí, recordándote a los que ya no están. Es triste… Procuro no dejar que eso venga, pero está ahí.

¿Crees que María se puede reconocer en ese sentimiento sobre la familia?

Ella y yo somos muy iguales. Yo soy muchas cosas de ella que no quiere ver: soy la parte más triste, más oscura, la parte que añora, que se preocupa… Mucho de ella está en mí y siento que ella evita verlo. Se concentra en ver una parte más juguetona de mí, pero esa parte muchas veces se muestra por sumisión, por no herirla, por no sentirme digna de mostrarme de otra forma…

Me sorprende que esas emociones hayan perdurado tanto tiempo.

Es por épocas. De todas formas ahora todos están más ausentes y entonces yo conecto más con todos estos sentimientos, que están ahí siempre pero ahora los siento más.

¿Cómo sientes lo que está ocurriendo en casa?

Ya te dije… Lo siento con pena porque veo cómo se alejan, pero también siento que pueden arreglarlo.

Diles de mi parte que se amen, que recuerden lo que son ahí dentro y que se olviden de las apariencias de fuera. Viviendo fuera es fácil desencontrarse.

Qué bonito eso…

Las niñas son tan lindas…

¡De repente sonríes!

Ellas son la alegría de esta casa, sobre todo la pequeña, está ahí dentro de ella… con muchas luces, muchos colores. Es como si estuviera en otro lugar todo el tiempo. Es perfecta.

¿Y la mayor?

También, pero la mayor ya comprende de otro modo, comienza a observar. Está entrando en una etapa en la que algunas cosas no le encajan, y eso deberían atajarlo.

¿A qué te refieres?

A no desatenderla. Deben recordar seguir teniendo tanto amor como antes para ella. El amor no hace falta fraccionarlo, ni racionarlo, hay para todos. No por darle a uno hay que sacárselo a otro. El tiempo es el que se divide, pero el amor siempre es todo.

Comprendo.

Son preciosas, me hace feliz verlas. Ellas me hacen parte, ellas siempre me ven. A veces siento que no existo… y sin embargo ellas siempre me ven. Para ellas siempre me he sentido importante.

¡Qué necesario es eso!

¿Por qué crees que tienes esos sentimientos de no sentirte reconocida por el resto?

Porque el resto tienen demasiadas ocupaciones como para prestarme atención a mí. No se lo reprocho, soy consciente de que es algo mío, es una carencia mía, son mis miedos, mis necesidades… No es culpa de ellos.

Lo que ocurre es que tal vez yo tenga más necesidades que las que ellos pueden cubrir, porque yo soy así. No creo que ellos hagan nada mal conmigo, ni con mis hijos… es solo que yo tengo más necesidades.

Siento en ti que aunque te diesen todo el amor del mundo sería poco.

Ahora mismo lo siento yo también, siento que podrían mimarme de todas las formas y sería difícil saciarme. (Risa).

Qué linda, Fresa.

No estoy tan triste como parece, es solo que son demasiados cambios.

En casa, en la familia… Te refieres a eso, ¿no?

Sí, y en María, ella está cambiada también.

¿En qué sentido?

Dentro, es otra, está más brillante, y a veces también más perdida, siento que en la misma medida. Eso me hace sentir inquieta.

La veo inestable. Hay días que bien, otros que menos bien, y siento que me afecta directamente cómo ella se sienta a cómo me sienta yo.

Sí, eso lo he sentido antes. De todas formas tampoco es justo delegar en ella toda esa responsabilidad, ¿no?

No, claro, yo no la culpo… pero no soy capaz de separar. Cuando ella está bien yo estoy mejor, cuando ella está mal yo me siento más perdida. Y ella fluctúa mucho, entonces me es difícil mantener un equilibrio así.

Comprendo. ¿Hay algo que quieras decirle?

Que se centre… que concrete. Siento que da muchas vueltas sobre sí misma, tiene muchos impulsos. Tal vez antes no se permitía mostrarlos pero ahora están más a la vista y nos afectan a todos.

No digo que no avance, ni que tampoco cambie, pero si nos diese tiempo al resto para adaptarnos… Es que hoy decide algo, mañana otra cosa, y nos cansamos.

¿Quiénes os cansáis?

Manu y yo… Es difícil seguirla. La amamos e intentamos comprender sus decisiones pero a veces siento que ni ella las comprende, siento que ella misma se pierde con su propia velocidad. Es tan apasionada… y a la vez tiene tanto miedo que al final camina a trompicones, como a pequeñas carreras.

Entiendo. ¿Hay algo más que la pueda ayudar?

La amo, y pienso que ella igual no siente lo mismo por mí. Sé que me quiere pero siento que igual no me ama con la misma intensidad. No pasa nada.

¿Te hace sufrir eso?

No, no importa. Yo la amo igualmente. Quiero que sepa que la seguiré acompañando pase lo que pase, me muestre ella más o menos su afecto. He asumido haber sido siempre la segunda, o la tercera… no pasa nada, yo la amo igual.

Qué duro sentirse la segunda, ¿no? De hecho eso guarda relación con la falta de dignidad de la que hablábamos antes…

Supongo que me he acostumbrado a estar por detrás, un poco en la sombra. No todos nacemos para destacar. Yo siento que está bien así, tal vez esto sea lo que necesite ahora. Me importan más otras cosas, como la calma, la armonía en casa… Lo mío es algo secundario.

Te entiendo… ¿Quieres compartir algo más?

No. Quiero darte las gracias.

Cuando hables con el resto entenderás porqué yo soy la última.

¿A qué te refieres?

A la intensidad con que ella les siente.

Pero tal vez sea de María hacia ellos, sin embargo por vuestra parte puede ser que lo tuyo sea más fuerte pero, ¡cómo medir el amor!

Ya te lo dije antes, no se puede medir, se ama o no se ama.

Seguimos entonces…


Ficus

Estoy preocupado.

Vaya, qué comienzo… ¿Por qué?

Por ella. Está revolucionada. Está muy apurada. Creo que todos estamos preocupados. Está muy excitada y todos estamos un poco nerviosos con eso.

¿Por qué nerviosos?

Bueno, supongo que a ti tampoco te gusta estar cerca de alguien que está alterado…

Oh no, yo huyo de eso, necesito calma.

Pues nosotros también.

Necesitamos calma, silencio, paz… mucha tranquilidad. Ahora no hay mucho de eso en casa.

¿Pero te refieres al hogar o a dentro de ella?

En los dos sitios, van de la mano. Ella está fuera de sí, muy excitada… y la casa está excitada también. Parece que dentro de casa todo se ha vuelto tenso: la forma de hablarse, la forma de moverse… De repente todos están tensos.

¿Por qué crees que ha sido eso?

No lo sé, pero antes no era así. Supongo que ocurre desde que ella no está. No es porque ella no esté… nosotros estamos bien aunque ella no esté, es cuando llega a casa, cuando todos están ya en casa. Entonces todo se tensa… empieza poco a poco y al rato la casa empieza a densificarse, el aire se hace denso y cuesta respirar, y es así todos los días.

Empieza suave, se va tensando y al final explota, todos los días. Estamos agobiados y tensos también nosotros.

¿Te refieres a lo que ves en ellos como pareja?

Sentimos que ya vienen tensos pero cuando coinciden juntos van apretándose más uno al otro y al final alguno de los dos deja de soportar tanta presión.

Mamá nos protege.

¿A qué viene eso?

Es que a veces nos asustamos, Flor más que yo… entonces vamos al lado de mamá y ella nos consuela y nos protege.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué tanto agobio?

Porque presentimos que podría haber cambios importantes, y no queremos oír nada de cambios. Nos gusta la familia como está, como era antes, como hace un año.

Hace un año sonreían, ¿tú sabes lo que es eso? Ahora no se ríen, casi no sonríen… Echamos de menos eso: estar relajados todos juntos y reírnos.

Qué más dará el dinero… Nosotros ya sabemos todo lo que ocurre, pero antes éramos felices aunque no lo hubiera.

Pero no solo es una cuestión de dinero, siento que también se trata de realización personal, de algo interno de ellos.

Pues yo no veo que mejoren. Lo que siento es que cada vez van más hacia adentro, hacia sí mismos, y se alejan uno del otro.

Eso dijo Fresa también.

Todos lo vemos, hasta ellos lo ven, y al verlo ellos nosotros nos preocupamos más.

Qué curioso eso.

Creíamos que podríamos adaptarnos, las niñas también creían… pero los cambios son más que una cuestión de tiempo. Hemos perdido más que tiempo con ella.

¿A qué te refieres?

A que está más dispersa, más ausente. El tiempo que está aquí muchas veces lo pasa con la mente en otro lugar. No la reconocemos…

Caray.

Todo lo que hace debería ayudarla a ser más feliz, a sonreír más, a estar más alegre, y a que todos nos sintiésemos más tranquilos y relajados, pero no está siendo así.

¿De qué forma crees que podríais ayudarla?

Yo no creo que pueda hacer nada por ayudarla, pero siento que cuando estábamos todos juntos en casa estábamos mejor. Después cuanto más tiempo pasó afuera más lejos empezó a estar.

Comprendo… Es difícil para los humanos eso que planteas, dedicarse a solo vivir, aunque suene fácil es complicado.

No te sabría decir… Lo importante debería ser sentirse feliz, si ahora no está siendo feliz entonces habría que encontrar una solución, no sé cuál pero no habría que demorarlo más. Solo sé que antes estábamos mejor.

Te entiendo, pero también puedo entender porqué está tomando esas decisiones. Es mucha la renuncia que le pedís.

Lo que siento es que está renunciando a su propia vida, a vivirla con nosotros, y a disfrutar de estar viva. No sé si compensa todo eso.

Supongo que sí…

Este es un tiempo irrecuperable, lo veo en las pequeñas… Este tiempo que está pasando no va a volver, crecen todo el tiempo y el tiempo que ninguno de los dos pasa con ellas deja de existir después. La vida es así de valiosa todo el tiempo.

Deben valorar qué es lo realmente importante. Da igual vivir en un sitio pequeño, incluso tener menos comida e ir más sucios, lo importante es levantarse relajado y acostarse igual de satisfecho, y no está siendo así.

¿Crees que ella puede hacer algo sobre esto?

Claro, ¿sino quién puede hacerlo? Su felicidad depende de ella.

Entiendo esa forma de pensar, tan perruna.

¿Echas de menos a Fado?

[Se entristece…]

Sí… Con él aquí todo estaba más relajado y más alegre, tal vez porque esa era otra época más feliz. Él seguro que sabría manejar todo esto y hacer que ella estuviese mejor, así nosotros viviríamos más tranquilos. Él tenía esa habilidad.

¿No te ves capacitado para tomar esa responsabilidad?

Tú lo has dicho, es tanta responsabilidad… Yo no sabría cómo, y creo que ninguno de nosotros sabe cómo. Flor es quizás la más enérgica pero tampoco ella puede cargar con todo esto.

A veces le siento aquí, y entonces me siento triste pero también más fuerte. Creo que a todos nos pasa algo parecido.

Te refieres a Fado, ¿no?

Sí. Creo que todos le echamos de menos y que no estábamos preparados para que se fuese, pero a veces las cosas ocurren así y hay que aprender de repente, de forma forzada.

¿Quieres comentar algo más? ¿Sobre cómo te sientes o si necesitas algo?

[Reflexiona…]

No necesito nada, excepto lo que ya te pedí.

Quería decirte que las niñas son nuestra alegría. Ellas alivian todo lo que está ocurriendo en casa y también dentro de ellos, sobre todo la pequeña, es tan inocente… ¡y tan rosa! Cuando la vemos todos sonreímos. La mayor empieza a ser más seria, supongo que se está haciendo “mayor”, y ya no la vemos tan rosa por dentro. Las amamos tanto a las dos… Ellas son las que nos ayudan a seguir.

Supongo que les ocurrirá algo similar a todos. Los niños siempre son los que ayudan a sostener esa alegría, cuánta carga para ellos…

Sí, pero yo siento que esto es una fase. Yo también creo que tiene solución, que durará un momento y que cuando lo pasemos estaremos todos más tranquilos, más relajados y riendo otra vez. Todos tenemos que colaborar para que eso ocurra, y los que más responsabilidad tienen en eso son los humanos adultos.

Entiendo. ¿Lo dejamos aquí?

Sí. Habla con Flor, seguro que sus ideas te ayudan a entender mejor.

¿Por qué tú también dices eso?

Ya lo verás.


Flor

Hola Flor, ¿cómo estás? Traigo muchas expectativas para hablar contigo.

Ellos son más tristes que yo. Están ahí abajo, con sus heridas, con su melancolía… pero yo no me rindo, yo no pienso abandonar.

¿A qué te refieres?

¿No te ha parecido que todos han abandonado ya? ¿No te ha parecido todo un poco trágico? Ellos son así… A veces siento que no pertenezco a esto. Les quiero, ¿sabes? Pero no les entiendo, son así, tan grises, tan tristes. Supongo que vemos las cosas de forma diferente.

Puede ser que hayáis tenido experiencias diferentes o simplemente que tengáis una energía diferente y por eso sintáis tan distinto.

Lo único que sé es que es muy fácil abandonar. Lo fácil es abandonar y rendirse cuando las cosas empiezan a ir mal, los valientes somos los que nos quedamos, los que seguimos intentándolo. Yo no me rindo, ¿sabes? Yo no me rindo.

¿Por qué eres tan luchadora?

¿Tú eres otra que se rinde? Para construir hay que ponerse a ello, hay que insistir las veces que haga falta, probar una opción, probar otra… hasta encontrar una solución. No vale sentarse, quejarse, toda la vida lamentándose… Si quieres algo nuevo haz algo nuevo, al menos prueba, inténtalo.

Qué dolor de barriga me da oírte… Es cierto que mi energía no es para nada la lucha, pero aun así siento que en tu lucha hay mucha ira, que estás muy enfadada con el mundo.

Porque me cuesta entender todo lo que llevan dicho. Es cierto que no estamos pasando una buena situación, pero esto es algo de todos. La familia la formamos todos, y no debemos juzgar las decisiones que ella está o no tomando. Lo que tenemos que hacer es acompañarla, seguir ahí, y animarla a que despegue.

La quieren sumisa, quieren que permanezca siempre igual, pero no porque todo estuviese en calma eramos más felices. Ella antes estaba bien pero no era completamente feliz, ¿por qué no buscar esa felicidad? ¿Por qué no intentar las cosas de otro modo? Hay que ser valiente para seguir probando e intentando, eso es lo que ellos no ven, ellos solo buscan su seguridad.

Siento que cuando dices eso no solo hablas de la familia perruna…

Hablo de todos los que la juzgan y los que quieren decidir por ella, manejar por ella. Ella ya puede sola, ¿la creen inútil? Creen que no puede decidir por sí misma y con eso le hacen daño a ella y nos hacen daño a todos.

Lo que necesitamos es permanecer unidos, aislarnos de todo lo que ocurre fuera, de lo que se habla fuera, y encontrar soluciones desde dentro.

Qué político suena todo. Entiendo lo que dices pero no acabo de sentir que sea positivo para ti toda esta tensión en la barriga y ese estrés por dentro.

Hay situaciones en las que hay que apretarse y nos apretamos. Cuando haya tiempo para relajarse nos relajaremos. No todas las épocas son para las rosas.

Qué frase… ¿Por qué dices eso?

Porque hay que sembrar para poder recoger. Algunos creen que se recoge de la nada pero cuando recoges de la nada es porque estás recogiendo la siembra de otro. Qué injusto eso.

¿Crees que podrías seguir en esa actitud de apoyo sin estar tan enfadada? Temo lo que pueda suponer eso para tu salud…

[Me transmite que se desmoronaría si abandonase esa postura.]

¿Por qué? No pasa nada por llorar y por mostrarte triste si realmente lo sientes así.

¡Es que yo no estoy triste! Estoy en tal caso colapsada, saturada, decepcionada con todos por quedarse ahí viendo y aun así juzgar tanto. No es justo… Yo la amo así, como ella es, y ella siempre fue así solo que no pudo mostrarlo antes. Hasta ahora ella callaba y ahora empieza a mostrar lo que es en realidad.

Si no se arriesga a equivocarse cómo puede lograr acertar, es sencillo… El resto están muy cómodos en sus posturas y por eso se permiten juzgar así, criticar y exigir.

Siento que todo lo que los otros dos han dicho ha sido para ayudarla, para que todos estéis más tranquilos, y en parte lo entiendo.

Yo entiendo que estén así, pero desde ahí no arreglamos nada, lo único que hacen es cargar más sobre ella. Busquemos soluciones y propongamos soluciones, llorar sabemos todos.

Eres muy dura Flor…

[Reflexiona un momento.]

En casa todos estamos sufriendo, todos sin faltar. Todos nos sentimos desubicados, tensos, nos sentimos de paso. Sentimos que se avecinan cambios incluso aunque no se hablen, porque no se hablan.

Hay que sentarse a respirar, y hacer manada. Esto no se arregla yendo cada uno por su lado, con sus pensamientos, con sus ideas… La solución no es seguir caminando por separado, la solución es sentarse y ver de qué modo podemos volver a unirnos. Lo fácil es separarse.

¿Por qué dices eso?

Porque no hace falta separarse físicamente para vivir separados, y ellos, dentro de ellos, están cada día un poco más lejos, y las niñas también, y nosotros también. Como los picos de una estrella, cada uno se va a alejando cada vez un poco más del centro.

Estamos aquí viviendo juntos para poder encontrarnos no para huir unos de otros.

En el amor hay espacio para que todos se realicen, para que todos cumplan sus sueños. A veces hay épocas en las que unos tiran más que otros, en las que las decisiones de uno pesan más que las de otro, pero en otro momento eso cambia. Eso es parte de compartir, de vivir en familia. No se soluciona lamentándose sino reconociendo lo que está ocurriendo, que nadie lo hace mejor o peor. Lo que hay que hacer es encontrar la forma de caminar hacia adentro

La amo, y confío en ella. Confío en que ella será capaz. Ella está buscando su camino, y yo la admiro por eso, ¿cómo podría criticarla? A todos nos está generando inestabilidad, tenemos el equilibrio torcido, pero es muy injusto echarle la culpa a ella… ¿Sabes por qué lo hacen? Porque ella ha asumido el peso de unirnos durante mucho tiempo, y por eso ahora le reprochan. No son capaces de ver el favor que nos estaba haciendo, el esfuerzo que hacía por demostrarnos su presencia a todos, pero ahora como no está le exigen que deba estar siempre. Y ella ha de estar para ella, esto creo que no lo entiende nadie en esta casa.

Caray…

¿Cómo ves a las niñas en medio de todo esto?

Perdidas, pero son niñas, solo hay que mimarlas y no hacerlas parte más de lo que ya son.

Esta es una cuestión de adultos, de humanos y de perros, pero ellas deberían permanecer al margen. Todavía son muy niñas como para participar en esto… Somos los demás los que debemos sentarnos a hablar y tomar las mejores decisiones.

Los que debéis… Qué curioso que te incluyas, normalmente se les deja solo a los humanos, se me hace rara esa naturalidad con la que lo dices.

Podemos estar delante sin necesidad de intervenir, no siempre hay que dar una opinión para ser parte de una conversación.

Tan cierto eso…

Creo que tu mensaje ha sido muy conciso, y aunque tenía más preguntas no sé si te apetece hablar de algo más.

Quiero que despierte, que comprenda que el poder lo tiene ella, que es libre de decidir y cambiar las veces que necesite, que nadie puede tomar todas sus decisiones mejor que ella, le pese a quien le pese, incluso a ella misma… Ella tiene el poder de cambiar su vida, las veces que necesite, y no importa que se equivoque porque todo el tiempo está aprendiendo. Que siga probando, que lo siga intentando, que se conozca, porque si ella avanza todos avanzamos con ella.

Es cierto que estamos en un momento de caos en casa, que todos están revueltos, pero es solo un paso más. No veo porqué preocuparse tanto, solo hay que sentarse y ver hacia dónde es el siguiente movimiento, pero ese paso no tiene que ser el definitivo, ese no tiene que ser el destino final, solo es un paso más para salir del sitio en el que estamos, con total libertad para después seguir tomando decisiones.

Dile que sea paciente, que no se deje llevar por la situación que los demás le pintan, que no hay verdad con más peso que la que ella siente, y si ella ahora siente hacer que haga y si siente deshacer que deshaga. Nadie más que ella tiene poder para juzgarla.

Comprendo. Desde luego tiene tu máximo apoyo.

En medio de todo esto querría preguntarte cómo estás tú físicamente, cómo te sientes tú, pero siento que estás tan sumergida en esta situación que no puedes conectarte ni a ti misma. ¿Cómo lo ves tú?

Siento que lo importante es reflotarla a ella, y eso no es llevarla a un punto distinto del que está sino devolverle la confianza, devolverle la capacidad de decidir y de darle sentido a sus decisiones para que las sienta como las mejor tomadas. No sé si entiendes esto… Ella duda, pero es que además todos dudan de ella. Ella es la primera que tiene que recuperar la fe y la confianza en ella y en sus decisiones, así el resto no podrán herirla.

Entiendo. ¿Quieres comentar algo más? Sobre la situación de casa, sobre ti, sobre Fado…

¿Por qué preguntas sobre Fado?

Porque María me lo ha pedido.

Fado está bien.

Eso ya lo sé.

Entonces, ¿qué quieres saber?

Supongo que ella necesita saber si le sentís y si vosotros estáis en paz con el estado de él.

No te enfades más…

Eso no importa ahora. No es que me enfade, es que hay emociones que son para unos momentos y este es un momento tenso, de cambio, y hay que estar alerta.

Pero al final eso supone un desgaste enorme porque no sabes cuánto va a durar esta situación.

Lo que dure. Cuando esto pase todos nos relajaremos. Lo importante es que todos vuelvan a recuperar la confianza en sí mismos, que todos sientan que están en el lugar adecuando y haciendo lo que deben hacer, así todos nos sentiremos ubicados y podremos empezar a respirar tranquilos.

Entendido.

¿Quieres transmitir algo más?

Que sigo estando aquí, se lo muestro todos los días, que puede contar conmigo. Soy su compañera, estoy aquí para apoyarla, para oírla y para acompañarla en lo que necesite. Estaré con ella siempre.

Ahora que dices eso siento que tu energía es parte de ese espíritu fuerte de Fado, lo que comentaba antes Ficus. ¿Tú cómo lo ves?

Alguien tenía que tomar el relevo. Tal vez yo no tenga su dulzura, su alegría… pero sí tengo la fuerza para intentar ordenar esto y eso es lo que estoy haciendo.

Aclarado. Gracias.

Gracias a ti.

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