Soltar y aceptar

Esta navidad, como prometía, ha sido removedora. He disfrutado muchísimo de mi familia, de este maravilloso planeta y de muchas de mis respiraciones en las cuales he sido plenamente consciente del milagro de estar viva. He experimentado muy real la oportunidad de estar aquí y ahora, para ti, para mí, y para la vida.

He descubierto muchas cosas de mí, de mis miedos, los cuales desde el nacimiento de mi hija me acechan especialmente. Desde que Iris llegó, me vuelvo consciente cada día más del desapego tan grande que sentía antes de que ella estuviese, y me he dado cuenta de que esto era así porque en realidad no valoraba de verdad el hecho de estar en este barco como lo hago ahora.

Podría resumirlo en que aquella yo no se parecía en nada a esta yo. Bien pensado, la yo de hace un año, se partiría al medio si viese la yo de hoy. Esto ha hecho que, tras estas semanas de reflexión, sienta una enorme gratitud hacia la valentía de cada paso dado y hacia la curiosidad de querer volverme cada vez más consciente de dónde estoy y de qué estoy haciendo.

Desde el nacimiento de Iris se ha despertado en mí el amor más real que he experimentado nunca hacia la vida y hacia todo lo que vive, no sabría asegurar si ella ha sido la causa pero desde ese momento mi vida se ha transformado radicalmente por la convergencia de una infinidad de circunstancias. A pesar de esto, soy consciente de que ese gran amor hacia la vida ha desembocado en que me haya identificado excesivamente con el personaje, con este papel que desempeño como mujer llamada Alba la cual tiene una realidad histórica muy determinada.

Apegarme a la belleza de estar viva y de todo lo que me proporciona esta situación privilegiada ha hecho que se asentase en mí la creencia -infantil- de que podría ser eterna en este cuerpo y de que, además, esa eternidad depende directamente de mis acciones. Perder de vista la realidad -sentida, y no teórica- de que algún día me iré, ha hecho que dejase de ver el significado real y profundo de toda la obra que está ocurriendo a mi alrededor.

Me pregunto: normalmente, ¿a cuánto plazo piensas? Es decir, si sintonizas con la emisora de tu mente, ¿que está planeando ahora? ¿Qué margen de tiempo utiliza tu mente para elaborar tu futuro? En mi caso, he descubierto que estaba más atrapada de lo que me gustaría reconocer en una telaraña de planes a varios años vista, ¡a varios años vista! Un poco vergonzoso contarlo, pero reconocerlo es parte de este proceso…

La búsqueda del éxito, mi sentido de la perfección, me ha acompañado demasiadas veces en demasiados aspectos de mi vida; eso me ha generado sobre todo cansancio y frustración. Esta alta exigencia de perfección ha sido siempre mi gran sombra. Las altas expectativas -mi concepto del éxito- se han reflejado en mi día a día de infinitas formas, por ejemplo he aspirado a ser: la hija de la que todo padre querría hablar ante sus amigos, la madre de la que toda hija se sintiese orgullosa, la amiga que está presente en todas las casuísticas, la comunicadora que tiene todas las respuestas, o incluso la mujer que encarna con diligencia el camino espiritual. Me canso solo de leerme.

¿Qué necesito soltar para aceptar la vida aquí y ahora? Leyendo el libro Bailando con Elefantes (de Jarem Sawatsky), encontré esta pregunta la cual me ayudó a soltar un lastre que estaba agotando completamente mi energía y que, a mayores, estaba generando en mí una ansiedad permanente hacia un mañana nada seguro.

Él me reto a mí a escribir un poema en el que expresar todas las cadenas que, aunque nada elegantes, merman mi vida y me limitan de vivir auténticamente ahora. Como aprecio tu vida y tu viaje, como experiencia para esta semana yo también te reto a ti a que reflexiones sobre lo que te está limitando para entregarte al completo a lo que está ocurriendo en este lugar y en este momento: quizás se trate de una enfermedad, de una situación laboral, de una preocupación familiar, o de tu búsqueda constante de aprobación y éxito…

Tengo muchas sombras que me acechan, y cuanto mejor las conozco menos oscuridad dejan sobre mí. Así, me siento más abierta y dispuesta a disfrutar del milagro de estar viva justo en este preciso momento, con la maravillosa oportunidad de realizar, al menos, una respiración más.

Como último apunte… El camino que he elegido me aporta auténtica felicidad, un sentimiento de liviandad que no había logrado tocar desde ninguna otra puerta. Siento alegría porque sé que cada vez que nos cruzamos y te sonrío, ambos estamos realmente aquí, trayendo un segundo de paz a este planeta. Y también siento alegría cuando llego a tu casa y puedo sentarme plenamente presente ante ese perro o ese gato que cada día te acompaña, con mi dolor a salvo, para ser la mejor herramienta que puedo ser en este preciso momento para vosotros, convirtiendo mis experiencias en aliento -y no en freno- para nuestra comunicación.

Deseo que puedas entender el valor y el impacto que tiene cada uno de tus logros en todo lo que tocas. Ese momento, y este, dan sentido a este camino de consciencia, el cual no admite perfección, pues se trata de un viaje infinito.

Os abrazo enorme, y os leo atentamente.

***

Lo que sentí sobre mi existencia y sobre mi incapacidad para aceptar mi vida aquí y ahora lo puedes leer en este poema:

Soltar la eternidad
para descubrir que ya estoy en ella.
Cada vez que suelto el control
me sumerjo más profundamente en el orden perfecto.
Y soltar la perfección:
la madre perfecta,
la mujer perfecta,
la hermana perfecta,
la hija perfecta,
la amiga perfecta,
la ciudadana perfecta.
La mota de polvo,
ínfima e insignificante que,
a pesar de su fragilidad
busca por siempre ser perfecta y eterna.
Soltar la forma
y el formalismo.
Soltar el miedo, la ansiedad, el ayer, el mañana, e incluso el hoy;
que no el ahora.
Soltar este lugar y, aun así,
seguir aquí,
sin un contigo, sin un conmigo,
flotando inmersa en el Todo,
sabiendo que he sido y seré el Todo todo el tiempo.
Soltar lo que soy
pues por ser Todo
ya no soy nada.

Alba Kensho

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2 Comments
  1. amAia 10 enero, 2020 at 13:05 - Reply

    Ay Alba!! Me inspiran tanto tus palabras y tu ser!!! Gracias por recordarme la esencia. Ando también mirando de frente mis sombras. Muchas de las que nombras me resuenan propias!!!
    Somos uno con todo.
    Por cierto, ¿escribiste tú la poesía?
    Es preciosa!
    Gracias por todo, como siempre. ^_^

    • Alba Kensho 13 enero, 2020 at 14:11 - Reply

      Sí, me surgió después de hacerme la pregunta 🙂
      Un abrazo y gracias!

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