Todo es amor

Todo en esta vida es una cuestión de amor: hacia uno mismo, hacia los demás, en exceso, en defecto… pero, en cualquier caso, todas las decisiones de nuestra vida, todo nuestro sentir (nuestros pensamientos, nuestras emociones o nuestras acciones) tienen como fundamento alguna expresión del amor.
 
Permitirse amar, y amarlo todo, es un reconocimiento de esa parte divina y mágica que circula por los escondrijos de la vida en todo lo que existe, sea lo que sea. Al amar, aquello que parecía banal deja de serlo, y la expresión de vida más minúscula se vuelve parte del lenguaje de Dios.
 
Entonces, amemos.
 
Si nos cuesta encontrar esa parte divina en nuestra vida, en la vida que nos rodea, seamos agradecidos hacia nuestra existencia y hacia las oportunidades que esa existencia nos da. Y a través de esa gratitud fundémonos en amor a la vida y a todas sus expresiones.
 
Decían los Gorilas:
“Amadlo todo, ¡todo!
Reconocedle a todo lo que existe su pertenencia a lo divino.”
 
Con esta cita me quedo para cerrar esta semana,
Un abrazo.
 
 
Esta cita está contenido en el libro “Mensaje de los Gorilas a la Humanidad”, disponible en:

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