Y tú, ¿desde dónde te relacionas?

Observando a las personas cuando se comunican me he dado cuenta de que podemos estar relacionándonos desde lugares muy diferentes y, reflexionando sobre esto, siento que probablemente gran parte de nuestros desencuentros vengan de que, lo que expresamos (decimos, proyectamos), sale desde un lugar distinto que desde el que se recibe.

Mi experiencia es que la mayoría de las personas se relacionan generalmente solo desde uno de estos lugares por vez (aunque durante su vida o mismo durante una conversación cambien varias veces de zona). Generalizando, sería algo así:

– los que se comunican desde la cabeza, la mente, las ideas, los pensamientos…

– los que se comunican desde la garganta, desde el grito, lo que no se puede contener…

– los que se comunican desde el corazón, los sentimientos, las emociones profundas…

– los que se comunican desde la barriga, la víscera, lo que llevo en las entrañas…

– los que se comunican desde el periné, la pasión, el enraizamiento…

Obviamente esto es algo que he ido discriminando a base de sentir a los otros y por supuesto nada es tan absoluto como se muestra, pero sí que nos es útil para entrar en la siguiente reflexión:

¿Cuando nos relacionamos con los demás desde dónde lo hacemos? ¿Discriminamos desde dónde hablamos según con quién hablemos? ¿Nos atrevemos a darnos a conocer y a conocer a los demás con todas nuestras ventanas comunicativas abiertas?

Esta semana, trabajando con una perra y su familia, me di cuenta mientras observaba sus campos que su forma de comunicarse era total, es decir: todo su yo hablaba y lo hacía para todo el yo que tenía delante. Esto significa que no hablaban solo desde el corazón y a la vez desde la mente por ejemplo, sino que todo su ser por completo estaba abierto a dar (y a la vez a recibir al otro) desde todo su yo, no desde las emociones o desde los pensamientos, sino en la totalidad de lo que el otro es y proyecta.

¿Cuánto de vulnerables nos sentimos si permitimos que el otro conozca hasta el último rincón de lo que somos?

Para mí representa un reto conseguir comunicarme desde ese lugar con todas las personas (o más bien en todos los ambientes) pero, como reto que es, lo acojo con entusiasmo para acercarme un poco más cada día a esa proyección de mí misma que deseo ser.

Puesto que ese es el mundo que quiero ver no solo lo hago por mí, para mostrarme más transparente, sino porque así también es como quiero recibir a los demás. Si me comprometo a comunicarme desde todo mi ser, en total apertura, me hable desde donde me hable el otro su mensaje siempre me va a alcanzar, y si la otra persona se siente acogida será más probable que abra más áreas de comunicación para relacionarse conmigo y que, desde ahí, acabe por extrapolarlo después al mundo entero.

¿Qué os parece?

Un abrazo grande y feliz fin de semana <3

Pd. Si el tiempo nos acompaña (que parece que va a ser así), ¡nos vemos el domingo en el paseo-coloquio canino!

Tenéis toda la información aquí:

Encuentro: Paseo Canino y Coloquio “Interespécico” (a favor de Lena Protectora de Animales)

 

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